viernes, 27 de marzo de 2026

SUICIDIO Y DIGNIDAD COMO ASUNTO DE ESTADO

  

La idea de que la libertad es un bien absoluto debe cogerse con pinzas. Porque ni siquiera los bienes humanos absolutos son absolutos, es decir exentos de condiciones y condicionamientos en su ejercicio concreto. Para entenderlo en su radicalidad: podría discutirse incluso que Dios, si existiera y si fuera un ente personal, fuera un bien absoluto incondicionalmente. ¿No arrastra la creación acaso la sombra del mal? Claro que hay bienes humanos casi absolutos a diferencia de otros relativos. Entre los primeros, el amor, la libertad, la justicia o la belleza, la nobleza. Entre los segundos el interés, la posición, la propiedad, la igualdad social, la utilidad y la comodidad, la prosperidad, etc. Pero incluso los primeros han de sujetarse en su concreción al equilibrio que hace posible la humanidad del ser humano.


Sugiere esta reflexión la aplicación de la eutanasia a una joven de vida atribulada y de sufrimiento infinito, pero cuyo espíritu es tan humano y libre como el de cualquier otro ser humano. Tras años de pugna ha conseguido que se le aplique la eutanasia. Su verdad es su libertad y un sufrimiento psíquico que se le ha hecho insoportable. Su espíritu no se ha elevado sobre ello en lo que hubiera sido una hazaña de autosuperación definitiva. Víctima de la amargura de la vida, el Estado le ha ofrecido la ayuda de dejar la vida. En nombre de la libertad y el padecimiento se clausura una vida en barbecho que estaba por sembrar y cultivar.


¿Puede certificarse objetivamente cual es el umbral de un malestar psíquico insuperable? ¿Puede existir un malestar de tal naturaleza que sin embargo no afecte a la soberanía de la libre voluntad? ¿Podemos saber hasta donde las fuerzas oscuras de la psique pueden contaminar la libre voluntad? De hecho la moral vigente tiene sus reparos sobre la obligación del Estado de respetar la libertad que se puede ejercer en perjuicio de uno mismo. Por ejemplo la libertad de las madres de alquiler, la libertad de acceder al consumo de drogas o de dañar gratuitamente a los animales para propia satisfacción. Se sobreentiende que facilitar esas conductas convertiría al Estado y a la sociedad en cómplices de inhumanidad. Incluso conductas libremente consentidas entre varios que afectan a la dignidad humana, como el sadismo, el incesto, la poligamia, repugnan tal ejercicio de complicidad y consentimiento.


Hasta aquí la elemental reflexión moral sobre el determinismo psíquico y el aval libre que justificaría el derecho a que el Estado ofrezca la ayuda del suicidio. De bruces estamos ante la esencia abismática de la vida y de la libertad. Los filósofos greco latinos que defendieron el derecho al suicidio y que incluso presentaban ese derecho como la perla de la libertad humana, lo pensaban respecto a una vida cumplida o en la que no cabía nada por hacer. No para una vida abierta a posibilidades. Ni tampoco para una vida lacerada por el dolor, ya que es el reto humano la superación del dolor. Por esta posibilidad de trascender el dolor el suicidio contradice absolutamente el nirvana para Buda. ¿No existe sin embargo a pesar de la reducción budista de la vida al sufrimiento una prevención compasiva que alerta de una posible positividad y alegría? De no haber transmigración y rueda del Samsara, para el puro sufrir que es la vida ¿no sería el suicidio la medicina más expeditiva para una concepción negativa de la realidad?


Anunciando el siglo XX el seguidor de Schopenhauer, Philip Mainländer, preconizaba, coherentemente, lo que se seguía de la doctrina de su maestro: no sólo el derecho al suicidio, sino la conveniencia y necesidad del mismo, como un acto de redención de la integra maldición de la vida. Le viene a uno la tentación de poner en relación esta patología especulativa con la tragedia nihilista del siglo XX que desembocó en las guerras mundiales el Holocausto y los crímenes de Estado sistemáticos.


Pero es posible que del desprecio a la vida por las ideas al desprecio político a la vida, en lo que tiene de tesoro personal y de humanidad, sólo haya un apunte y un anticipo. Pasada esa época trágica, pero no curados de ella, llama la atención que el enaltecimiento de la autosuperación personal como un valor supremo que da sentido a cada vida personal se invierta hasta el punto de que se tenga por tal la renuncia a la vida en nombre de una libertad que parece indefensión e impotencia. Puede que esto sea un síntoma de la atmósfera nihilista de nuestro tiempo, atmósfera aparentemente compasiva pero profundamente envilecida, en la que el dolor es sólo signo de incomodidad. Pero de ser así esta comprensión no ofrece consuelo alguno.

martes, 10 de marzo de 2026

SOBRE KAFKA Y ESPAÑA

  

En un minicuento postrero , "La verdad sobre Sancho Panza", F. Kafka reveló la visión sobre Don Quijote que le acompañó en vida; indirectamente destapó, sin pretenderlo por supuesto, también lo mucho que esto nos concierne a los paisanos de estos ilustres mitos fundacionales de la Europa moderna. En esta visión Don Quijote era un sueño de Sancho Panza, el sueño de lo que quisiera ser,al que fue fiel de por vida. Iluminados por esta revelación es congruente que Sancho se atreviera a "quijotear", pero pragmáticamente, tomando el gobierno de una Insula. Ahora el soñador Sancho se sigue soñando Don Quijote, pero con una misión universal definitiva: la de sanchificar el mundo. En ese sueño Don Quijote se sale del sueño y se lanza al mundo, pero sonámbulo. Es un salto que ha hecho posible nuestro Dr. al modo Caligari, hipnotizador que, desde su Gabinete, es capaz de mover a Sancho como una marioneta haciéndole creer que es Don Quijote. El sonámbulo tiene la peculiaridad de que se apresta a devolver el mundo a su orden dando toda la caña que sea precisa al Sancho perezoso que se queda en la cama. De eso se trata a fin de cuentas, pero para ello hay que soñar sin fin.


Ha sido tanto el desquiciamiento que en España todos somos Sancho, pero de dos formas diferentes. El Sancho sonámbulo y salvador universal no admite esa doblez, quiere ser el único Sancho porque sólo así se puede sentir Quijote. El Sancho perezoso quiere que Don Quijote duerma en paz y en su gloria. Es la lucidez que convencionalmente se atribuye a la figura de Sancho, al que se tiene por dechado de realidad.


Según se dice, encuestas al canto, el "progresismo" está enteramente por el "No a la guerra", pero también una parte del "no progresismo" que es el resto de España. Quizás esta parte no sea muy abundante. En tales pagos debe ser lo común abstenerse de pensar mucho ante lo vidrioso, lo que a efectos prácticos cuando eso quema es consentir. Pero aun así es significativo y moralizante. Porque deben ser los únicos que creen sinceramente, bendita candidez, en el "No a la guerra".


La sinceridad de los noctámbulos abanderados es necesariamente la misma de la que hicieron gala al entregar el Dr. Saunas el Sahara a Marruecos. Automáticamente y por ensalmo mágico, el Santo Santorum de la causa progresista pasó al olvido y a la irrelevancia, como a quien hacemos la pelota en vida y de pronto se nos muere sin dejarnos nada. Esto se puede interpretar como una muestra de flacidez ideológica, sino fuera que la ideología se ha pulverizado tanto que sólo cuenta para soñar. Con ideología o sin ella sólo importa, a los que presumen de ideología sin par, no perder la perspectiva de cual es el enemigo de verdad, contra el que cualquier causa es buena si suena bien y una cesta vacía si se vuelve una molestia.


Mientras seguimos el lanzamiento del Sonámbulo al espacio, la pregunta por las consecuencias del alarde se diluye ante la belleza de la apuesta. Pero no menos se diluye ante el convencimiento sancho pancesco inquebrantable de que en Europa siempre estaremos bien guardados y que pase lo que pase dormiremos tranquilos. Tranquilamente la Mancha ha dejado paso a la colonización sancho pancesco interestelar. Es un lujo que sólo Sancho Panza se puede permitir, como si volvieran los días de fiesta.

lunes, 9 de marzo de 2026

SENSORES QUE LA SOCIOPOLITOLOGÍA DEBIERA TENER EN CUENTA

*Una fuente recurrente y casi indeleble del autoengaño en política es la subordinación de la verdad a la necesidad de "mantener la moral alta". Se traduce, para los que están a la defensiva, esperando a que la situación se vuelva a su favor, en la necesidad de creer que la verdad existe para imponerse. Por el contrario, entre los detentadores del poder y sus seguidores se trata de quitarse de encima el complejo de que pueda haber verdad alguna que los contradiga.


*En un régimen de opinión pública el éxito del cinismo en el poder depende de la voluntad de educar a la opinión pública en el cinismo, para que ella se de cuenta de lo confortable y ventajoso que es colaborar cínicamente.


*La opinión publicada debe su virtud a la misma razón que el Estado: ambos son necesarios, pero sobre todo la opinión publicada si se trata de un régimen de opinión pública. Sobre esta virtud la opinión publicada garantiza su ventaja: no puede ser contrastada por la opinión pública, porque la opinión pública, y también el Estado, se contrasta a su través. A esa ventaja debe su extrema responsabilidad ética y civil.


*Las consignas son el alimento predilecto de la opinión pública igual que la comida basura lo es para salir del paso. La opinión pública así acostumbrada está siempre saliendo del paso. Mientras, con la cabeza embotada con sus consignas los seguidores se convierten en sabios ante sí mismos.

* Ninguna excentricidad y villanía puede disuadir a quien tiene que sostenerla de que todo es interpretable.


miércoles, 4 de marzo de 2026

IRAK REVIVAL (a vuela pluma)

  

Obviamente el Dr. SuperWokeMan ha lanzado la bola del "espíritu de Irak" y se encomienda a su efecto para convocar elecciones. No las ha convocado en esta comparecencia-revival porque no está seguro de ganarlas y vive con el miedo de que, de perderlas, iría a la cárcel. Pero dentro de su lógica no es imaginable otra oportunidad mejor para revertir su postración,...siempre y cuando tuviera despejada la incógnita de Marruecos. Igual que el Dr. tiene su oportunidad cara a su electorado, no es concebible una oportunidad mejor para que el Comendador de los creyentes haga valer su "derecho internacional" ante los suyos. Sanchez ha de rezar para que un Marruecos trumpista sea misericordioso y no interfiera los planes del gobierno más amistoso que pueda concebir. Como es bien notorio en cuanto dé el paso electoral nos jugaremos algo más que un futuro gobierno. 

Con todos los puentes de los que depende España rotos, el Super Woke atisba que, al poético modo, en el abismo para todos está su salvación. 

lunes, 2 de marzo de 2026

IMPRESIONES EN LA POLIS

  

* El fin de la polarización no es el enfrentamiento social entre dos partes iguales, sino la sumisión de la sociedad al polarizador, lo cual sólo es posible cuando una parte de la sociedad llega a estar comprometida con el sometimiento de la otra parte y esta otra solo se molesta.


*Para que la polarización funcione y tenga éxito una parte de la sociedad ha de estar cómoda de esta manera y la otra desconcertada y perpleja.


*El tiempo presente tiene la novedad de las dictaduras parasitarias. Estas se superponen a la democracia vigente y la convierten en su pelota, mientras el pueblo se cree que todo no es más que un juego, con el que "los políticos" se divierten o hacen de las suyas.


*Por las apariencias nuestro tiempo presenta una novedad de trascendencia histórica: la simbiosis del resentimiento y la mala conciencia. Este fondo nihilista es la principal amenaza para la supervivencia de las sociedades abiertas.


*El comunismo se ha convertido en la musa preferida de la superstición política. Es tanta su voracidad que prácticamente ha acabado con cualquier otra musa.


*En el campo de la política no sólo falla la lógica sino que ésta induce al error por su extrema simplicidad. Así quien detecta un daño, disfunción o injusticia concreto cree automáticamente que, en la misma impresión o juicio por la que lo detecta, anida el remedio. De este se cree en su poder, sin necesidad de explicitar el remedio ni de justificar su validez y pertinencia.


*El comunista más comunista se tiene por un proletario sobrado de clase.


*La gran ventaja del político demoníaco es su habilidad para detectar la falta de imaginación de su adversario sobre lo que se atreve a hacer. Como parte esencial de su estrategia, lo ha convertido en enemigo sin que este se lo imagine siquiera. Comparten esta falta de imaginación no sólo el hombre común sino sus secuaces. Pero detecta con la misma habilidad el afán de complicidad de estos por mor de "la causa".


*Putin volvió a la guerra abierta y convencional, pero el mundo asiste desde decenas de años a una guerra larvada contra Occidente. Esta fórmula cuenta con la ventaja de que no está declarada, está diseminada y es imprevisible. Pero todo es posible porque su baluarte son Estados nacionales capaces de combinar una política exterior convencional con otra de hostigamiento y amenaza por medio del terror. Cuentan con que Occidente por una parte tiende a creer que es un fenómeno marginal y no un movimiento global de largo alcance; pero por otra que la bella conciencia occidental considera merecido el castigo a Occidente. Confluyen así quienes aspiran a librar al mundo del diablo y quienes aspiran a salvar a la humanidad de sí misma.