La democracia española se mantiene porque los españoles soñamos
que vivimos en una democracia.
El truco es que
mientras creamos que vivimos en democracia, vivimos en democracia.
El País Vasco y
Cataluña solo serán independientes si olvidan que de verdad no
quieren serlo, por interés claro.
Las oligarquías
nacionalistas se educaron en, algo de lo más español, la picaresca, desde prácticamente su
origen; en tiempos recientes la vasca desde el abrazo de Vergara,
la catalana desde la guerra de Cuba.
Sanchez proclama que
"España soy yo" y entonces se odia a sí mismo tanto como
se ama.
¿Se volverá loco
cuando se crea que de verdad "España soy yo"?
Ceuta y Melilla
¿también las Canarias? ya tienen un destino paralelo a Cataluña y
el País Vasco: su permanencia en España está a merced de
decisiones geoestratégicas superiores.
El gran engaño de
Sanchez es que entrega todo a sus socios por votos, cuando lo hace en
realidad por gusto. Tiene así la coartada perfecta.
Trump un tirano
obsceno y tabernario, Sanchez un tirano cínico y robótico.
Para mantener
intacta la voluntad del mal sólo hace falta un buen aplauso de
bastantes que no remita. La voluntad del bien solo se evidencia si
sonrojan los aplausos
ETA ha sustituido el
tiro en la nuca por la gota malaya y el ghetto moral para los
"españoles".
El "tonto
útil" sólo intuye su catadura por las risas y risitas que le
salen al paso entre "los suyos".
En la transición se
difundió que España era un país normal y la derecha se lo creyó,
porque lo normal es que se lo creyese.
Sanchez, Sheinbaum,
Petro, el cártel de la Leyenda Negra.
Sanchez está
consiguiendo que mientras lo que debiera ser una catástrofe que lo
sentase ante los tribunales se quede en erosión que le de tiempo a
poner de rodillas a la justicia.
Para el gusto
sanchista la verdadera España es Cataluña y el País Vasco, y a
reivindicarlo consagra su afán.
En pleno proceso
hacia una dictadura parece frívolo detenerse a encontrar la
definición del régimen dictatorial que lleva a cabo el sanchismo.
Será deprimente encontrarlo cuando la dictadura esté consumada.
La dificultad para
definir tal dictadura es por una parte que se inserta en la U.E. sin
visos de que eso cambie, ni la U.E. se entere o quiera enterarse; por
otra parte debido a que, aún siendo firme la dictadura, el pueblo
español no podrá creer que no estemos en democracia.
Para algunos
Florentino se ha hecho un Trump, para otros se ha hecho un Sanchez y
un Zapatero. En el fondo de sus formas son indiscernibles. Los arrebatos de la gente reflexiva como don Florentino tienen estas cosas que lo confunden con los energúmenos.
¿Y del Madrid de ahora qué piensa don Florentino?
El muy socrático
Sanchez no para de repetir eso de que "solo sé que no sé
nada".
La aventura del
barco en Las Canarias es una solicitud de bula e indulgencia plenaria
a la U.E.: estamos para lo que gusten si dejan a Sanchez en paz.
El verdadero
accidente laboral va a ser la torta electoral que se va a pegar la
señora Marichú.
Ante la visita del
Santo Pontífice, su Sanchidad toma nota del horario de las misas de
las Iglesias de la capital.
Como un bendito la
Sanchidad ha puesto a prueba el aguante de los suyos y dado el éxito
va a hacer pruebas decisivas para el aguante de los españoles.
La cátedra magistral de ZP de lo útiles que son los negocios a lo grande para el progreso y el progresismo.
El poder sin reparos hace el milagro de que, sean blancos o negros, todos sus gatos cazan ratones.
Lo más sorprendente de la campaña andaluza es la preocupación de los medios por el futuro de la señora Marichús. Será por cotillear o por vocación rosácea.