Los personajes de la fauna sanchorra con su Jefe a la cabeza son prototipos tan bien logrados que parece imposible no provenir de alguna mente artística calenturienta. La Comedia del Arte y la Rua del Percebe, Berlanga o Valle, entre muchos otros, seguro que asisten perplejos. Tal vez se salve piadosamente el hermanísimo por parecer tan "cuitado", a modo de anécdota de la estulticia. Sin piedad alguna su Gran Hermano no ceja en su obra maestra y en cantar su inocencia a sabiendas de que nadie lo cree a no ser que le vaya la vida no creerlo.
En lo que importa: la idea de que el Sanchorrez se dedica a rearmarse para encabezar la más fiera oposición al gobierno de derechas que, según los que sostienen esta idea, inevitablemente vendría, resulta excéntrica en su actual situación. Sz. no puede concebir su derrota por muy perdido que esté. Pero aunque tuviera un acceso de realismo y reconociera que está ante el abismo, no puede retirarse y eso acaba reforzando su delirio.
Es difícil creer que, una vez derrotado, vaya a salir indemne de la justicia y que no vaya a ser abominado por los suyos. El pavor y la evidencia lo empujan a jugárselo todo. Fanfarronea burlándose de los que ha declarado sus enemigos, pero también de los suyos, dando a entender que ni el diablo ni dios van a poder con él ¿Puede salvarse de otra forma que no sea instaurando una dictadura consecuente?
Aunque cuente con el respaldo de sus socios y pudiera arrastrar a sus bases no es fácil imaginar el mecanismo que facilitase el tránsito. Una carambola electoral como la que permitió el actual sistema frankenstein parece fuera de sus posibilidades. Ahora resiste porque su seña de identidad es resistir según el personaje que se ha creado. Pero no tiene otra disyuntiva que la de "Dictadura o cárcel" y esto concierne a todos, los leales como la ciudadanía que lo pagaría.
El Sanchorrez solo espera que el tiempo cuente a su favor una vez que las ganas de echarlo de la derecha se torne en desesperación al quedar frustrados y que su resistencia y obscenidad demuestre a los suyos que es invencible. Solo hace falta que salga alguna oportunidad para desatar las furias y la venganza total. Entre tanto el cuento de la lechera a lo grande, partiendo de que su destino inmediato depende del sacrificio de los suyos y del desconcierto de los contrarios. "Con estos gilipollas que me aplauden y aclaman conquistaré el mundo, con los gilipollas que me censuran y me tienen ganas haré risas"
¿Pero ante la naturaleza del seísmo, cuanto va a seguir vigente el escenario imaginario de las "dos Españas"? Solo la fe de los socialistas en que su partido es eterno y es capaz de sobrevivir a la misma desaparición de España puede mantener ese espejismo