lunes, 2 de marzo de 2026

IMPRESIONES EN LA POLIS

  

* El fin de la polarización no es el enfrentamiento social entre dos partes iguales, sino la sumisión de la sociedad al polarizador, lo cual sólo es posible cuando una parte de la sociedad llega a estar comprometida con el sometimiento de la otra parte y esta otra solo se molesta.


*Para que la polarización funcione y tenga éxito una parte de la sociedad ha de estar cómoda de esta manera y la otra desconcertada y perpleja.


*El tiempo presente tiene la novedad de las dictaduras parasitarias. Estas se superponen a la democracia vigente y la convierten en su pelota, mientras el pueblo se cree que todo no es más que un juego, con el que "los políticos" se divierten o hacen de las suyas.


*Por las apariencias nuestro tiempo presenta una novedad de trascendencia histórica: la simbiosis del resentimiento y la mala conciencia. Este fondo nihilista es la principal amenaza para la supervivencia de las sociedades abiertas.


*El comunismo se ha convertido en la musa preferida de la superstición política. Es tanta su voracidad que prácticamente ha acabado con cualquier otra musa.


*En el campo de la política no sólo falla la lógica sino que ésta induce al error por su extrema simplicidad. Así quien detecta un daño, disfunción o injusticia concreto cree automáticamente que, en la misma impresión o juicio por la que lo detecta, anida el remedio. De este se cree en su poder, sin necesidad de explicitar el remedio ni de justificar su validez y pertinencia.


*El comunista más comunista se tiene por un proletario sobrado de clase.


*La gran ventaja del político demoníaco es su habilidad para detectar la falta de imaginación de su adversario sobre lo que se atreve a hacer. Como parte esencial de su estrategia, lo ha convertido en enemigo sin que este se lo imagine siquiera. Comparten esta falta de imaginación no sólo el hombre común sino sus secuaces. Pero detecta con la misma habilidad el afán de complicidad de estos por mor de "la causa".


*Putin volvió a la guerra abierta y convencional, pero el mundo asiste desde decenas de años a una guerra larvada contra Occidente. Esta fórmula cuenta con la ventaja de que no está declarada, está diseminada y es imprevisible. Pero todo es posible porque su baluarte son Estados nacionales capaces de combinar una política exterior convencional con otra de hostigamiento y amenaza por medio del terror. Cuentan con que Occidente por una parte tiende a creer que es un fenómeno marginal y no un movimiento global de largo alcance; pero por otra que la bella conciencia occidental considera merecido el castigo a Occidente. Confluyen así quienes aspiran a librar al mundo del diablo y quienes aspiran a salvar a la humanidad de sí misma.


sábado, 21 de febrero de 2026

CUITAS EN LA SUPERFICIE

  

El único misterio que todo lo abarca es como es posible que un sistema de poder tan burdo, despótico y manifiestamente indecente como el Sanchismo sea consentido por el grueso de la ciudadanía, a pesar de ser conscientes de que perpetra, y ya ejecuta, acabar con la democracia, el Estado de derecho y la misma existencia nacional de España.


La única duda que se ha despejado en la actualidad es que el saqueo generalizado no es resultado de una suma de coincidencias fatales, ni siquiera de la flaqueza del sistema ante la ambición de unos pocos, sino un plan programado desde su origen como parte de la conquista y ejercicio del poder.

La diferencia genérica entre la izquierda social y la derecha social es que la primera actúa, la segunda contempla, por muy indignada que esté; la primera cree que la verdad es su verdad, y que la verdad está por encima del Derecho, la segunda cree que la verdad ya está en el Derecho y el Derecho en la verdad.

 

En su mente profunda la derecha española se guía por la idea de que el Bien siempre acaba triunfando por su propia naturaleza, la izquierda se guía por la idea de que el Bien acabará triunfando porque el Bien son ellos.

 

La izquierda se alió primero tácticamente al nacionalismo separatista, luego estratégicamente, luego compartió ideales, hasta que por fin se ha metamorfoseado con él. No hay razones para que no ocurra lo mismo con el islamismo radical.


Sanchez tiene el método original de hacer risas, burlas más bien, de sus intenciones como si de esta manera las hiciera pasar por increíbles. Ahora por ejemplo se chotea de que vaya a crear una dictadura bolivariana, como antes se choteaba de que fuera a dar la amnistía o a liberar a los etarras.

 

Queda para la politología algo tan novedoso como el hecho de que Sanchez ha transformado el totum revolutum de la izquierda en un inmenso magma amorfo que se despliega a golpe de consigna, desvergüenza y bravuconada volcánica.



lunes, 5 de enero de 2026

SOBRE LAS OBJECIONES A LA "EXTRACCIÓN"

 

1.El derecho y la verdad. Las objeciones a la extracción de Maduro consisten en que:

a/es una violación del derecho internacional que prohíbe intervenir en un Estado soberano contra su voluntad.

b/se ha hecho sin consenso internacional, única forma legítima de restaurar el orden legítimo.

c/pretende apoderarse del petroleo y no restaurar la democracia y el Estado de derecho.

Ante esto:

a)¿Es posible un derecho internacional común a dictaduras y democracias? De existir, ¿sería la ONU u otra instancia la garante de su cumplimiento?

Siguiendo a Kant: el derecho internacional global sólo es posible en un orden universal cuyos sujetos son repúblicas democráticas soberanas. Esta condición se ha suavizado en la forma de algo que se hace pasar como "derecho internacional": unos principios consensuados por todos los estados soberanos, cuyo núcleo es el respeto a la "esencia" de los derechos humanos en el propio país y el respeto a la soberanía nacional de todos las naciones. Como la historia demuestra desde la II GM no hay un poder suficiente supranacional capaz de cumplimentarlo, ni la esencia se entiende de una forma común, que garantice que se habla de lo mismo.. En su lugar se ha funcionado como si este derecho existiera y estuviera vigente. En la práctica esta Idea ha sobrevivido al ejercer Occidente (EEUU, la UE, Japón...) la hegemonía mundial. Esta hegemonía garantizó un cierto orden y una cierta coherencia con la misma Idea. Tal sistema está quebrado, ¿definitivamente?, desde que la URSS invadió Ucrania. Despejada la hegemonía estructural occidental, ante la insignificancia de la UE y Japón y las acrobacias de Trump, se abre un periodo de dominio de la incertidumbre en el espacio y el tiempo. En términos prácticos, se perfila la sustitución de la hegemonía occidental, al que se adaptó Rusia, China, con la excepción del islamismo, por un orden de tres grandes potencias dominantes con reparto de regiones exclusivas. Se puede invocar por tanto el respeto al derecho internacional como principio moral, pero no legal y menos efectivo.


b) Se sigue de lo anterior que las intervenciones consensuadas para restaurar un determinado orden en regiones donde se contravenía los derechos humanos o ponían en peligro la paz mundial, (Yugoslavia, Rwanda, Afganistán, Siria, Irak...) invocaba fundamentalmente la Idea del derecho internacional. En la práctica era resultado de la voluntad de compromiso con esa Idea pero en la medida que resultaba coherente con los intereses estratégicos de Occidente. Estos intereses versaban, pescadilla que se muerde la cola, sobre la conservación de la hegemonía occidental y de un orden ligado al reconocimiento de la moralidad ideal internacional.

c)Respecto a las intenciones del Pentágono hay estas posibilidades:

-que Trump pretenda un gobierno títere con el que apropiarse de las riquezas del país y que le resulte indiferente que sea una democracia o una dictadura.

-que pretenda y busque restaurar la democracia y el derecho.

-que pretenda continuar el chavismo domesticado a sus intereses económicos.


2.La realidad. Pero esto se enmarca en un proceso más amplio. El control regional de su patio trasero. Centrémonos en ello. ¿Es esto posible ahora con el garrote? Se da la circunstancia de que sus aliados potenciales son las fuerzas democráticas y liberales. ¿Podría ejercer EEUU la hegemonía regional sin la colaboración de Estados nacionales sinceramente democráticos? El intervencionismo yanqui tenía por meta abolir las democracias y a su vez los regímenes comunistas. Esto exacerbó la filtración y confusión entre estos sistemas antagónicos.

Supuesto ese marco, Trump estaría loco de atar si creyera que puede imponer una dictadura general en Iberoamérica y si creyera que las democracias, con las que ha de contar hipotéticamente, van a ser regímenes títere. Lo más lógico, desde su óptica, es que la caída de las dictaduras comunistas acelerase la generalización de democracias liberales, o al menos de un mayor respeto a los DDHH. y al Estado de Derecho como tal. Sólo en esas condiciones puede "liderar" su patio trasero. ¿Es consciente de ello Trump? ¿Tiene que serlo tarde o temprano por la lógica de los hechos? Dudo que se pueda saber.



3.-El discurso. Una nota sobre el discurso de Trump. Hay que hacerlo con la advertencia de si se puede considerar coherente o incoherente, y que de ser coherente lo sea de verdad o impostadamente incoherente. Veamos. Suena a discurso interno: justificar una intervención cuando ascendió como adalid del no intervencionismo; justificar la defensa contra los efectos del narco tráfico en su país. Es decir discurso para la clientela, que no quiere líos que la distraigan de la prosperidad prometida, pero quiere mano dura contra lo que pone esto en peligro. Pero es un discurso también para el mundo: no se ha violado derecho alguno, sino que se hace justicia con un delincuente. Sería la línea que pretende tranquilizar a las potencias potencialmente hostiles (China, Rusia) con las que se pretende asociar.

¿Cual es su intención real para el proceso que ha abierto? ¿se puede saber según lo que dice? ¿lo sabe él mismo más allá de que quiere asegurarse un dominio a efectos prácticos , es decir que complazcan a media nación estadounidense, a su media naranja?


4. -Interrogantes prácticos. Unas preguntas polémicas a lo objetores de la acción "extractiva".

-¿En ningún caso esta justificada una intervención en un Estado soberano salvo si lo es por consenso internacional?


De pretender Trump abrir un proceso hasta restaurar la democracia y de ser sólo posible acabar de esta forma con la dictadura criminal e ilegítima chavista, tan ilegítima como ilegal, ¿estaría justificada esta intervención? ¿No estaría en ningún caso justificado o sólo lo estaría con el consenso internacional? Si este consenso fuera necesario ¿sería posible actualmente?. De no serlo ¿estaría justificado pese a ello intervenir? Si los que tienen que consensuar no lo hacen ¿qué razones podrían esgrimir?

La pregunta de fondo: ¿Debe cualquier dictadura contumaz y criminal estar siempre impune en nombre de la soberanía nacional y en nombre del "derecho internacional"? ¿hasta donde puede llegar su criminalidad para que no tenga derecho a ser impune y no sólo a sentirse impune?

5.-Conclusión: En términos prácticos, cualesquiera que sean las intenciones reales de Trump y los escenarios que contempla, ha abierto una espita que tiene que llevar muy probablemente a la democracia, por poco que los agentes favorables procedan hábilmente y jueguen sus cartas. Lo más inverosímil es la perduración del chavismo, aun en una versión moderada y manejable. Por ejemplo ¿como puede sostenerse el tinglado de la tal Delcy sin liberar a los presos? ¿cuanto puede sobrevivir al liberarse estos y normalizarse la oposición?

A la vista de la transición española ¿quien piensa que el régimen franquista podía haberse perpetuado? Se requirió conocimiento, valor y generosidad para dejarlo atrás, pero es difícil no pensar que el proceso era imparable.



domingo, 4 de enero de 2026

UNA IMPRESIÓN DE LA EXTRACCIÓN.

 

Lo que debiera quedar claro es que ningún tirano liberticida contumaz tiene derecho alguno, ni nacional ni internacional. Quien lo basa todo en la fuerza está expuesto a ser desalojado por la fuerza, incluso si esta es democrática.


La extracción de Maduro parece fruto de una coincidencia de voluntades: la de Trump de asegurarse iberoamérica y la de Marcos Rubio de abolir las dictaduras comunistas y promover la democracia. El tiempo dirá hasta donde llega esta coincidencia.Pero por ahora no parece sin embargo que haya razones para creer que la vuelta de la democracia a Venezuela no sea irreversible.


¿Y Sanchez? ¿Podrá el gran marrullero salir de esta? Siempre ha seguido el mismo principio: convertir cada crisis en una oportunidad. Su ventaja, atacar sin miedo ni vergüenza alguna. Que la duda es consecuencia del miedo y el miedo consecuencia de la duda. ¿Puede ahora estar libre de un mar de dudas y de miedos y lanzarse al ruedo a la manera de su exhibición antisemita? "¿Para qué tengo mil asesores-podría pensar- sino sé lo que quiero que me aconsejen?" Por primera vez no puede estar seguro de que lo desconocido está en su mano. Ahora tiene que deliberar ante lo de verdad desconocido e imprevisible.

viernes, 26 de diciembre de 2025

SOBRE EL DISCURSO REAL ANTE EL ABISMO

 

Como Sanchez sigue adelante, y seguirá hasta la victoria o la derrota definitiva, y como sólo los suyos lo pueden evacuar, toda su confianza está depositada en que ganará entre los suyos el instinto de victoria sobre el de supervivencia. Siempre y cuando, claro está, dé muestras el más Intrépido que ninguno, de que, con puño de hierro y corazón de hielo, está dispuesto a conducirlos a la victoria final. Pero el no menos Inmaculado está en el brete de que para ello tiene que desvelar sus planes y convocar a la masa "progresista" para la victoria final, la república confederal, y no está el horno para bollos. Porque si hasta el momento todo se fiaba a que "el Proceso destituyente" madure hasta que el espíritu constitucional se asfixie, ahora solo puede, él y los suyos, pensar en sobrevivir como sea.


En este contexto se sitúa el discurso real de Navidad. Técnicamente ha dicho la mayor cantidad de verdad que la Moncloa puede admitir. Como esa verdad es poca y genérica, como además está maquillada y lo mollar se sugiere muy sibilinamente, para la gravedad del momento, sin duda que su Majestad confía en la comprensión de los constitucionalistas y en el buen sentir del pueblo en general. A pesar de que lo equívoco de la referencia a "los populistas" y a la "desinformación" tiene que despertar suspicacias y levantar ampollas. Si de una concesión a Sanchez se trata ¿era necesario?. En este caso el fin de salvar la Monarquía no precisa de estos medios, si tal es la razón.


Pero como no puede ser de otra forma este fin ha guiado el contenido y la forma. Un contenido de buena voluntad constitucional que espera mantener la adhesión de la gran mayoría de la población. Una forma que sugiere poderío y determinación institucional, obviando,este año, el sentimentalismo de la noche. ¿Da de esta forma una idea de que estamos ante el abismo?


De momento, ¿agradecerá Sanchez el miramiento real ante sus fechorías? Es decir que no lo tratase siquiera como trató a Rajoy en un discurso pasado, mereciéndolo con mucho más motivo. Entiendo que la pregunta mueva a la risa. Es de suponer que don Felipe es consciente de que ahora Sanchez no puede echarle un órdago. A la vista de ello, ¿es entonces lo más sabio"no dar argumentos", como hacen los jueces en sus sentencias preventivas en vistas al TC, a quien se sabe que eso nada le importa, para hacer "lo que tiene que hacer"?.


Porque lo que ofrece más dudas es si en la Zarzuela se toma en serio que, de perpetuarse el gobierno del bloque de poder vigente, esto se llevará por delante a la Monarquía y la Constitución. ¿Se piensa en eso o sólo en salir adelante y evitar la erosión a la espera de que "todo se pondrá en su sitio"? ¿Se puede confiar en que la inercia constitucionalista de la mayoría de la población sea garantía suficiente para que la pesadilla acabe? En todo caso es encomiable de que, ante el abismo, se invoque el resplandor institucional en contraste con la resplandeciente indecencia del bloque del poder.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA MAFIA Y LA PICARESCA

 

Sanchez, que de cultura popular, y menos de cultura general , debe presumir que no le hace falta entender, al menos, a a la vista está, para salir bien librado de su negociado, debe "capiscar" el disfrute que le produce a los españoles la contemplación de las peripecias picarescas. En ello debe existir algo de envidia. Desde luego el episodio quijotesco de los galeotes debiera figurar en el frontispicio de la picaresca universal. ¿Quién, además de reírse del triste desenlace con el que los galeotes se ensañan con el pobre loco, no sonríe de contento con los argumentos "demoledores" que exponen contra la justicia los galeotes puestos a pícaros?


Darles la razón no es cosa de gente civilizada, "¡pero es que queda un regusto!", "¿no será que en el fondo tienen esos forajidos razón?" Nada más frívolo que adjudicar tal simpatía a un exceso de celo evangélico. Esta bien eso de "no juzguéis y no seréis juzgados" o la más contundente bienaventuranza en favor de "los perseguidos por causa de la justicia", pero para el cielo, o sea para la moral personal como norma de vida. ¿Pero para la moral pública? Que una cosa es la preservación de la parte divina del hombre, su ser persona, y otra distinta la preservación del patrimonio común de la civilidad.


Pudiera ser que para Sanchez, que lo olisquea todo y se las huele todas en lo que es de su conveniencia, haya reflexionado sobre el provecho político de esta enigmática complacencia popular, bien manipulada. ¿Hasta qué punto, para su imagen pública intramuros, no puede ver una ventaja exhibir picardía y desvergüenza en dosis apropiadas?


La sociología y la politología no puede apenas percibir el alcance político de esta influencia tan característica del "factor humano". Incluso ni siquiera puede pasarsele por la cabeza que eso pueda existir. Perdón con excepción del director del CIS, laboratorio de la picaresca oficial. Aunque sólo sea por "ejemplo" debe ser consciente de lo receptivo que puede ser el pueblo y en especial su gente.


El hecho es que no se puede desdeñar que la admiración popular por la picaresca tenga su efecto político y hasta que pueda ser un factor estético, en la estética publicitaria, de primer orden. Hagamos varias precisiones.


En primer lugar aunque este reflejo pudiera ser parte de la idiosincrasia hispana, en términos políticos sólo afecta por bandos, según les vaya. Alan Poe encabeza uno de sus cuentos, "El rey peste", con la siguiente cita:


"Los dioses toleran a los reyes

Aquello que aborrecen en la canalla"

(Buckhurst, La tragedia de Ferrex y Porrex)


Pongamos en lugar de "los dioses" "los nuestros", y en lugar de "la canalla" "ellos".


En segundo lugar la práctica picaresca resulta natural, por estos lares, en quienes dominan la propaganda, como ingrediente indispensable, y hacen de la propaganda su puntal para el dominio.


En tercer lugar dado lo incivil del aprecio público de la picaresca y artes análogas, este aprecio no puede ganarse de súbito, sino que se ha de incubar poco a poco, gota a gota, en el cerebro reptiliano.


Este goteo, en las presentes circunstancias, empieza por ver a los gangsters como pícaros. Metamorfosear el gansterismo en picardía es el salto decisivo de lo inmoral a lo familiar. ¿Acaso dentro de la familia, sea personal o grupal, no es todo comprensible?


Salvo capas desagregadas, en nuestros lares las prácticas mafiosas repelen hasta la nausea. Dejando aparte la insidiosa envidia que desvirtúa cualquier coherencia moral, para la hiperigualitarista cultura hispana la mafia es una versión más sofisticada de lo que se entiende por práctica normal de los ricos. ¿Qué rico no está, llevado por su codicia desmesurada? ¿a qué mueve la codicia sino a prácticas semimafiosas cuanto menos? Eso canta al menos la "piedad" tradicional y todavía más la "piedad" posmoderna.


¿Qué vínculo puede haber entonces entre la denostada mafia y la admirable picaresca, que permita ver la mafia como si fuera picaresca? ¿no es la picaresca el pellizco que los pobres se pueden permitir dar a los ricos?


La cosa cambia si la dialéctica entre ricos y pobres se ve como dialéctica entre los representantes de los ricos y los representantes de los pobres. Esos figurantes diversos tan imprescindibles. Las practicas mafiosas de los representantes de los pobres serán vistas, pasado el sobresalto y con buen aderezo, como prácticas de pícaro necesitado o incontinente. Los afortunados "representantes" saben de esta propensión subterránea y la cultivan hasta la extenuación. En cuestiones de todo o nada renta más el descaro que andar a escondidas. Al menos eso puede desconcertar al crítico y puede enfervorizar al adepto. Incluso la picardía puede llevarse al extremo. Pavonearse de logros tibetanos, a sabiendas de que todos saben que es una pose, es la más elocuente señal de determinación, audacia y poderío. ¿Qué mafioso puede llegar a tanto? ¿qué mafioso no tiene que ocultarse?

Además no hay picaresca sin chapucería. ¿Qué mafioso no trata de limpiar los rastros y de cuidarse con finura? Contra lo que pudiera parecer, una vez interiorizado que no es mafia sino picardía, la chapucería da a la picaresca un toque humano y familiar. ¿No es esto impropio de la mafia, siempre más matizada públicamente?


En suma, para las mentes bienpensantes, parece Mafia, pero no lo es. Nunca pensar que la picardía la mafia bien vista.

domingo, 14 de diciembre de 2025

CRÓNICA NAVIDEÑA

 

En el marco de la crisis de 1918, escribió el ilustre escritor mexicano Alfonso Reyes, en su estancia en España: "Por las calles, contra la venta de votos decían los carteles: "Vendes el voto: mañana venderás a tu hija". Herido por la grosería del concepto, Ortega y Gasset aseguraba que la venta de votos era, en todo caso, un camino de la democracia, y que no convenía ponerse solemnes."


Fue un desliz de un todavía joven Ortega, extrañamente comprensivo de la condición humana. Sin visos de participar de la finura y galanura del gran maestro, no es ironía, de la filosofía y la cultura española, pero con decisiva solemnidad, Sanchez viene a dar una vuelta de tuerca y a la vez una vuelta a la tortilla a tan pía comprensión ( que pensemos, con igual piedad, era una ironía). Muy en serio el Inmaculado enamorado tiene que convocar a los suyos para el auto de fe en el que todo se juega. A los suyos sin maquillaje, porque sabe que ni por descuido los suyos de conveniencia, sus socios,  dejarán de sostener al que es ya su monigote, hasta apurarle los huesos si hace falta. Aunque no lo parezca este depredador siempre ha dependido de verdad de la resiliencia, es decir de la falta de vergüenza, de los suyos. Digamos que del socialismo aguerrido y feminista. Como es imposible no saber lo que hay que saber, se impone el Do de pecho: "Somos saqueadores y guarros pero traemos el progreso y aplastamos a la ultraizquierda. Este es el camino del progreso. ¿Qué más se puede pedir, si todos somos humanos?", les emplaza.


El reclamo suena de ultratumba, porque, tatuada toda la piel socialista de feminismo, en este despacho ha saltado alguna chispa de rebeldía. Algo hasta ahora impensable. No deja de revelar que más allá del socialismo, el feminismo tiene vida propia. La única vida propia, cualquiera que sea su calidad, entre todos los prestamos woke. Y todo lo que tiene algo de vida propia puede llegar a ser temible para el sistema "realmente existente", a poco que alguna circunstancia se líe. Lo demás, lo propiamente socialista en la España constitucional, es supremacismo moral y político impostado e hipocresía ecléctica de poder total.


En este sobresalto, para que el incendio no alcance toda la Casa del Pueblo no basta encapsular la culpa en unos "golfos". Hay que andar más fino con el negociado feminista y elevar la mira filosóficamente. Hay que ponerse en lo que significa que "el machismo es la estructura social". Véase Beauvoir, Foucault o Derrida. Perdida la perspectiva genuinamente socialista, y "por tanto feminista", ¡no se haga de un "descuido" administrativo familiar el provecho más suculento para el enemigo de todos y todas!. Reflexionemos. "¿Quien sino el socialismo arrasará la estructura patriarcal?, ¿Qué esperan los "machirulos" sino que el socialismo se desmorone?".


¿Pero hasta donde puede llegar el canto de la hiena ahora posmoderna? De las brumas de la Ideas a la contundencia del mundo real el caso es que si no se sofoca el incendio las deudas pendientes y agravios colmarán la cocina en la que todo se guisa. El vómito de lo antes intocable lo hará todo irrespirable.


Si a esto se llegara ¿de qué valdrían las dos cartas que Sanchez espera hacer valer a la desesperada?. En el frente político, la carta de que Vox engorde hasta confundirse con el PP en los gobiernos regionales a la vista, para que se espabilen los adeptos socialistas que puedan estar escamados.


En el frente judicial, que ningún juez ose mandar la Guardia Civil a la Moncloa.


Pero ya por fin lo que parecía imposible, es posible. No sólo el PSOE se puede hundir con Sanchez y sus saqueadores, sus brutos y sucios, sino que puede hasta desaparecer, al menos como algo relevante. Los resilientes socialistas no tienen la piel para disquisiciones y escrúpulos morales, ni sobre el bien común. Se han empeñado en ser parte y aval moral de una maquinaria de poder que ahora se enfrenta a lo más triste, a la vista de las alturas a la que han llegado y están por llegar: tener que sobrevivir.


No pueden escabullirse de la responsabilidad. Ante el todo o nada, como un Kierkegaard infernal, Sanchez ha acabado emplazándolos, por la lógica de sus desmanes, aunque no lo quisiera de ninguna forma, ante la alternativa más elemental. Sostenerlo para que el PSOE sobreviva, ya sin visos de democracia y libertad para España, o echarlo a las fauces de la justicia para salvar al Partido. O dictadores o a disimular en la intemperie.


Pues Felices Navidades.