lunes, 21 de septiembre de 2026

¿ES EL FIN DEL SANCHISMO O ALGO MÁS?

  

¿No comparte la cúpula más granada del PSOE el mensaje de la podemita italiana en la asamblea de la UE, el mismo de Puigdemont, Sira Rego, o Irene Montero, por citar lo más reciente? A estas alturas lo mínimo es que la entrega de Ceuta fuera parte del paquete de la entrega del Sahara, a la espera de concretar detalles y procedimientos según la oportunidad. Hay caso Pegasus, pero en el contexto de la previa y sibilina inclinación de la cúpula socialista hacia los intereses de Rabat promarroquí, lo que pudo empezar con intereses crematísticos para beneficios y privilegios ocasionales y culminar con la pena complicidad.

No debe extrañar, habida cuenta de que hay un sostén ideológico en el hecho de que, como todo lo relativo al interés nacional, el expansionismo marroquí es un tema exótico o fantástico para el universo mental progre. Pero en este caso en grado supino y especialmente lacerante, a la vista de la entrega del Sahara. ¿Queda un ápice de dignidad en ese universo? ¿Cuanto de sincera era la identificación con la causa saharauí, como ahora con la Palestina, y no una ocasión para mantener encendido el fuego antiimperialista (yanqui, por supuesto, y occidental en general), verdadera causa suprema?. Que esta causa quedase en el olvido, una vez la pateó Sanchez, no se explica solo por no soltar el disfrute del poder, sino por que Sanchez dejó en paz la conciencia progre, al consagrarse líder mundial antiimperialista.

Que se constituyese un lobby promarroquí sorteando discretamente la venerable causa saharui es indicativo de que la obsesión antiimperialista, de orden casi metafísico, eclipsa la preocupación por el peligro del expansionismo marroquí para la integridad nacional de España. Pero lo que es más importante creó un hueco para que las simpatías hacia Marruecos y su blanqueamiento no llamen la atención.

Que la invasión coincida con el plan sanchista de acelerar una dictadura, a base de pucherazo y tente tieso, y con el descrédito de su mandato, aparentemente sostenido de forma milagrosa, es la verdadera cuestión de fondo. Cuestión complicada en lo que respecta al extremo del destino de Ceuta y Melilla , porque ya no está claro si Rabat y su cómplices oficiales españoles se pueden fiar uno del otro y aplicarse a una "solución final" en común. ¿Puede garantizar Sanchez a Rabat la continuidad de su mandato hasta consumar la traición? ¿merece la pena , para Rabat, retrasar la conquista, si cree que la tiene a mano? ¿Es el riesgo de la reacción de la UE a esta conquista suficientemente convincente y disuasoria ? ¿Puede por último esperar Sanchez que una "precipitación" de Rabat no lo expulse del poder?

Es muy posible, en resumen, que las condiciones "subjetivas" para un acuerdo definitivo de entrega hayan quedado muy deterioradas, fracasada la táctica sanchista de ponerle sordina, como todos los casos fraudulentos de los que ha salido inmune, para  evacuar una entrega "razonable" sin estridencias. Descartado esto ¿como seguir unos y otros?

Ya por fin, que el colaboracionismo sumiso con Rabat tenga raíces profundas en la desafección de gran parte de la izquierda por España como nación y por España en sí, que no es exactamente lo mismo, es el fondo esencial que se está revelando. Ha emergido con la aventura sanchista zapateril y lo que la hace tremendamente peligrosa.Pues no en vano el sanchismo da forma a la venganza del irredentismo guerracivilista, la más tóxica comunión social de la que es presa la parte de la sociedad que además de dictar la lección ideológica quiere mandar a toda costa y de forma absoluta como si fuese su derecho natural o histórico, que para el caso es lo mismo.

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿ES EL FIN DE SANCHEZ?

  

De forma extemporánea y gratuita el Robot maléfico monclovita ridiculizó, en su interpretación propia de asamblea de la Uni, el desalojo manu militari de Perejil. Sonó a mensaje cifrado a Rabat de acatamiento y de voluntad de seguir en la hoja de ruta, pero también como un guiño a su rebaño de que la "crisis humanitaria" sólo se puede resolver con una negociación global con Rabat,"entre iguales"


A estas alturas ya es indiferente si el asalto invasor cogió desprevenido a Sanchez, si estaba concertado, o incluso si se fue concertando sobre la marcha. Probablemente, a la vista de próximas exigencias definitivas, se quería comprobar si la fidelidad de Sanchez seguía imperturbable desde la entrega del Sahara. De quedar esta fidelidad confirmada con creces, como así fue, se abriría la puerta a la inmediata "cosoberanía", según el modelo de Gibraltar, a grosso modo.


La táctica sanchista de cronificar la ocupación y la desesperación de los ceutíes, podía parecerle viable para camelar a la opinión pública con una salida "humanitaria" que acogiera a ocupantes y nativos bajo la tutela compartida entre Rabat y la Moncloa. Por parte de Rabat, tiene en el horizonte, si hay dudas, el procedimiento expeditivo de una supermarcha azul ya definitiva. Todo depende pues de que el amigo marroquí calcule que "es el momento" y que los beneficios que reporta la U.E. no están en riesgo o lo estarían solo momentáneamente.


Pero de forma posiblemente insospechada para Rabat y seguramente más insospechada para el Robot monclovita, ya no estamos en el escenario de la Marcha Verde. La transmisión persistente del sufrimiento de los ceutíes y lo humillante de la ocupación exterior y la inacción gubernamental, el escándalo de las vacaciones del tirano, la insistencia en la mentira contra lo que está a la vista, tomando a los españoles por gilipollas según su costumbre..., ha despertado a la mayoría de la nación de un letargo que parecía eterno.


Los dos cimientos del poder sanchista son la borreguil instalación de su grey en la zona de confort de la impunidad ideológica y moral, zona de confort garantizada, más allá de la efectividad propagandística de la que hace gala, por su dominio ideológico y semántico del escenario público y el halo conquistado de "superioridad moral" "incorruptible". Por otra parte se complementa con la anestesia de la sociedad civil que, siendo mayoritaria, calla, a pesar de sufrir tanto tiempo de indignación y resignación, por no enredar y complicar las cosas.


Esos cimientos empiezan a tambalearse en coincidencia con la posibilidad de que se judicialize la traición del gobierno. Hecho este último que, llevando su marcha, ha de espantar al sancta santorum sanchista, conmoviendo su más querido tesoro, la fe socialista tan gregaria como activa e imperativa.


Ante este panorama lo lógico es que, si a las bases y los dirigentes del PSOE les queda algo de sentido de la realidad, no digo de dignidad y menos aún de patriotismo, reaccionen por instinto de supervivencia, por mucho que sea su aborregamiento, y pasen de aplaudir mecánicamente a pedir cuentas y soluciones. Pero ocurra esto o no, algo tan enigmático ya no es tan decisivo.


Pesa sobre todo que la inmensa mayoría de la nación no admitiría la entrega de Ceuta y Melilla, ni las demás ínfulas marroquíes. Sanchez entregó su destino al interés marroquí, pensando que estaba ante otra jugada trilera, como las que tiene por costumbre y lo han encumbrado a la "gloria de la historia". Pero resulta que es la gota que colma el vaso de una indignación que se iba calentando, no como la rana que se hierve sin enterarse, sino como una olla a presión. La crítica teatral de sus socios carece por supuesto de sinceridad y efectos prácticos, pero es significativa de que Sanchez ya es un problema, aunque no piensen poner solución.


Rabat tiene que decidir si "va a por todas" ahora que todavía tiene el juguete de Sanchez en sus manos, o si espera a que la excitación patriótica de España se calme, dando para ello un respiro a su juguete. Este juguete por su parte está en las peores condiciones para combinar la entrega de Ceuta y Melilla con unas elecciones plebiscitarias abolicionistas de la Constitución, la Monarquía y la unidad de España. No sólo las perdería con práctica seguridad sino que combinaría el encausamiento personal y de su corte con la no menos práctica desaparición del socialismo. Por eso es surrealista que el mismo aparato socialista consienta hacerse el Hara Kiri, sin más motivo que el capricho del sueño fetichista del que no quiere despertar. Pero nunca se ha visto que los móviles políticos colectivos sean exquisitamente racionales, y menos en España o en cierta parte de España.


Dado que es prácticamente imposible que Sanchez dimita sin más, Justicia habemus, y es dudoso que haya reflejos internos para una alternativa mínimamente creíble, quedan tres posibilidades: las elecciones generales "normales" en plazo y forma asumiendo el riesgo de perderlas con todas sus consecuencias, las elecciones plebiscitarias destituyentes ligadas a la negociación y el placet de Rabat, o por último el estado de alarma o excepción con la correspondiente "anomalía dictatorial". Lo único seguro es que Sanchez tendrá que decidir, sin controlar ningún escenario, pero con el agravante de que cualquier salida amenaza ser catastrófica para su interés. ¿O guarda algún otro conejo en su disco duro que no sea eso de que "resistir es ganar"?

jueves, 27 de agosto de 2026

EL PATALEO DEL DESCOLGADO

  

El pasmo que provoca la insólita inacción de Sanchez ante la Invasión suele achacarse, en espera de que alguna vez se desvele Pegasus, a la incompetencia y la dejadez. Pero se pierde de vista fácilmente como cuadra esta crisis en la hoja de ruta sagrada de Sanchez y del bloque del poder, que empieza y se simboliza con el Muro.


De plantarse Sanchez ante la provocación de Rabat tendría que arrimarse de tal forma a la oposición extramuros y a activar al monarca que la estrategia del Muro tendría los días contados, entrando su persona y su entramado de poder en un incierto futuro. Esto es inadmisible para el dictador in pectore, bajo cualquier circunstancia. Si a eso se añade que un signo de resistencia, aunque fuera teatral, sería considerado inadmisible por Monsieur Mohammed, incluso un acto de rebeldía a la sumisión debida, en la que Sanchez y el socialismo han caído, tenemos el círculo cerrado teñido de incompetencia. Sólo faltaría el castigo implacable que sufriría el traidor, traidor en este caso por partido doble, a los españoles y a su amo de Rabat.


Todo indica que el arreón del "amigo marroquí" ha sorprendido a Sanchez en el centro neurálgico de su "ensoñación". Entregado el Sahara suponía que se enfriaría la patata caliente de "las posesiones atlánticas" hasta al menos la cesión de la final del mundial, mientras seguía pendiente entrar a arbitrar la "solución definitiva" que solo puede ser una. Por supuesto que, en ese indefinido ínterin, Rabat podría disfrutar de todas la concesiones y privilegios que vinieran al caso, según es el proceder habitual que amiga a Marruecos con España y a la U.E.


Es muy plausible que, ante la debilidad interna de Sanchez y la perspectiva probable de que, elecciones al canto, tenga que desalojar el poder, Rabat haya decidido acelerar su afán y ponga sobre la mesa la solución definitiva. Sanchez ha reaccionado según su método acostumbrado, pero en este caso por puro reflejo instintivo. Choca con que la receta de enmarañar y lanzar la pelota al otro lado del muro, según el principio de que "toda crisis es una oportunidad", principio que ha funcionado estupendamente en todas las crisis que debieran haberlo derrumbado, se resiente en este caso.


Por automatismo reflejo, como con esos éxitos pasados, el dictador confirma su sentimiento de invulnerabilidad y de estar destinado. Por hábito cree que ahora es igual. Eso explica que no solo se ha dado el gustazo de tomarse una buenas vacaciones sino que al hacerlo estima dar la señal de que "todo está controlado" y que tan "normal" como su vacación es la situación de Ceuta.


Con este personaje se da la curiosa circunstancia de que su estado de ensoñación le ha facilitado tomar las decisiones más beneficiosas para sus intereses. Ahora está al albur de las decisiones hostiles marroquíes y por mucho que sea su delirio es imposible no ser consciente de haber perdido el control del juego. Apurado como está, incluso por la siempre "comprensiva" UE, trata de ganar tiempo y de prolongar su sueño. Que quisiera continuar sus vacaciones en Andorra y que tuviera que renunciar muestra la zozobra que lo invade. Se sigue creyendo inmune y capaz de salir del trance como siempre, pero sabe que depende de la marcha que imprima Rabat.


En el horizonte solo se atisba negociar la entrega de Ceuta y Melilla o, si Rabat prorroga la satisfacción de sus ansias, esperar que la ruina de Ceuta se cronifique dejando los ceutíes su ciudad y que el asunto se pudra y olvide, como las crisis habituales. Podría incluso con esta esperanza dar señales a Rabat de que tiene trucos mágicos para prolongar su mandato e incluso renovarlo electoralmente. Su baza a este respecto es que, encapsulada la protesta de los ceutíes, ésta no se contagie activamente al resto de España y que los ciudadanos de extramuros, por clara mayoría que sean, se coman, como siempre, su indignación en el sofá. Mientras que, por medio, la tropa socialista del "25 por ciento" y sus adláteres no solo aguanten el chaparrón sino que desmoralicen, con su contumacia, a la ciudadanía constitucionalista. La posibilidad de abrir una ventana de oportunidad para llevar la estrategia del Muro a su destino final, es el sueño que Sanchez todavía espera compartir, con el que además podría calmar al "amigo marroquí".


Pero a nadie se le escapa que tal amigo tiene mucho más sentido de la realidad, una vez que, como es de suponer, tiene bien pillado a Sanchez y que su oportunidad es única. Estamos en suma, mientras esta situación se prorrogue, tanto en manos de Rabat como del juego geopolítico mundial. Sanchez está descolgado de ambos, pero nunca se avendrá a descolgarse del poder en España, por mucho que tenga que patalear y dañar. Más descolgada quiere dejar a Ceuta y a Melilla por ahora, pero eso ya no le sirve de consuelo si de esta forma ve en peligro su poder.

jueves, 13 de agosto de 2026

EL APACIAGUADOR Y LA BELLA DURMIENTE

  

Radicalizando la tradicional política de apaciguamiento, la inacción de Sánchez contiene un mensaje subliminal para el "Amigo marroquí" y la Bella Durmiente que es la sociedad española, un mensaje en dos partes complementarias. Para el Amigo "cooperante", que comprende "sus excesos", que nada va a comprometer la decisión de mantener abierta la negociación para la "solución final". Para la Bella Durmiente que ninguna gota de sangre, molestia o perdida de prosperidad va a alterar su sueño. Vamos que nada oneroso va a costar algo tan "lejano", que da tantos quebraderos de cabeza y motivos de enemistad.


Desde este punto de vista la Invasión es una pieza del juego acostumbrado. La relación de Rabat con Sánchez se rige por un statu quo consentido y compartido. Un estado de chantaje permanente en el que el chantajeado está cómodo, siempre que las apetencias marroquíes no se precipiten en algún momento inoportuno ahíto de sacrificar su gallina de los huevos de oro. Eso metería a Sánchez y en general al  establishment hispano,progre por más señas,  en un lío imprevisible. Tnto que toda su política es evitar verse en tal brete.


En estas aparece la designación de la sede de la final del Mundial. ¿Es un aviso específico la Invasión o solo la necesidad de mantener el entrenamiento acostumbrado?


Conforme a la lógica del apaciguamiento y del "apaciguado", el "amigo marroquí" tendría que llevarse el gato al agua de la final del Mundial . Para el apaciguador esto disuadiría al amigo marroquí de montar el lío final por mucho tiempo, tiempo precioso que permitiría a Sánchez y al establishment preparar a la Bella Durmiente para un suave despertar, si toca ejecutar la solución final. Pero, mientras igual se  eterniza el presente status de chantaje "colaborativo", sin más.


Esta expectativa es deseable para el apaciguador en abstracto, y también aparentemente viable. Al fin y al cabo el Covid, la amnistía, la DANA, el apagón, Ademuz, el desastre de los servicios públicos y sociales, la connivencia con los filoetarras y separatistas, el tejido de corrupción sistémica, el asalto a la independencia judicial, etc, han puesto a prueba, para felicidad suya, la fortaleza de su resiliencia.


Pero por muy encantado que siga en su nube y en sus redes no puede pasar desapercibido que la entrega de dicha final, cuando todavía se saborea el dulce sueño de ser campeones, sería una pesadilla aterradora, de la que la Bella Durmiente despertaría soliviantada, encontrándose a su lado no al príncipe azul sino a un monstruo horripilante que la tiene en venta.

 

El tema tiene su miga porque ¿cual es el mayor chantaje, de momento, en el que puede estar interesado Rabat? Que ahora reclame, a modo de farsa, la "devolución" de quienes ha encomendado es síntoma de que necesita lavar su cara para "su" final, como Hitler hizo cuando relajó las leyes y la persecución antisemita para su Olimpiada. Mientras que, de paso, enreda a Sanchez en su propia trampa como recuerdo de su sumisión.


Si, como parece, dicha final es para Mohammed cuestión de Estado y para Sanchez una mirada al abismo, de encresparse la porfía ¿quien tiene más que perder? El problema de Sánchez es que cualquier conato de rebelión pública, aunque fuese un pálido reflejo de lo que acostumbra el establishment progre cuando se solivianta, arrastraría de golpe la ristra de ajos nauseabundos que duermen en el desván de la Moncloa, tanto como en la memoria reciente de la ciudadanía. Bien que el grueso de la población está al cabo de ello y está indignada, aunque se haga la dormida.


Que Sánchez teme lo funesto de esta deriva lo prueba que, a la primera de cambio, haya lanzado a su Bulldog a ladrar a la monarquía. Sopesa el "Puto Amo", que, en el extremo de la desesperación, le queda la bala de plata de la República, fetiche balsámico que garantiza la fe de estas huestes en su superioridad moral, Totem reagrupador para aprestarlas en posición de combate.


Por parte del amigo marroquí es claro que la perdida de la final minaría su autoridad, lo que, para contrarrestarlo, requeriría medidas expeditivas. No se olvide, como suele hacerse, que su estrategia de chantaje y movilización permanente se justifica ante los suyos por el presunto derecho al Gran Marruecos. Llegado a un límite incontrolable el Símbolo, el Mito, se suelta hambriento y sólo cabe hacerle frente, con peligro real, o ponerse a su cabeza. Y este Mito no es una excepción. ¿Temblaría Europa ante la perspectiva de un Marruecos yihadista?¿Está dispuesto Rabat a emplear esa baza de dique disuasor del mal absoluto ante Europa en caso de que España se haga la remilgada?


Se decida como se decida la final del Mundial, queda por ver si puede sobrevivir el actual statu quo de chantaje colaborativo. Son muchos factores los que afectan a esa tesitura como para poder adivinar la estrategia disipativa que se abriría paso. Entre tanto, los que acunan con tiktoks y todo tipo de sonajeros y dormideras el sueño de la Bella Durmiente, hacen pasar oficialmente por olímpica normalidad la humillación y el peligro en que estamos metidos. Se cree tanto el apaciguador su propio engaño que, entre tiktok que va y viene, disipa sus temores haciendo risas de la Bella Durmiente, que para eso es el verano.

viernes, 7 de agosto de 2026

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Solo en política es posible la cuadratura del círculo. ¿Como es posible que Sanchez a la vez que lacayo y esbirro de Rabat ejerza de líder mundial woke anti trumpista, mientras Marruecos es una punta de lanza de Trump?. ¿Cómo esto no llama la atención? Sanchez pasa de largo a la espera de que nada se note como ocurrió con la entrega del Sahara. Al fin y al cabo los humanos nos las componemos entre el sueño y la realidad, así que Sanchez se precia de ser el Señor de los sueños.

Con esa entrega de la causa sagrada de la izquierda quizás esperaba que Rabat no incordiase demasiado y lo dejase ramoneando wokismo antiimperialista para un público mundial complacido. Al fin y al cabo para ese personal lo de Ceuta, Melilla y Marruecos debe llamar tanto la atención como los cambios atmosféricos en Júpiter. Así se sostiene el trampantojo, pero la exhibición de pleitesía al Sr. Mohamed ante la invasión ya es lacerante y no deja de tener algún efecto colateral en su filas .

Vista la insólita propuesta de Sumar de retirarnos de la organización del mundial, insólita no porque no sea justa y apropiada sino por quien la hace, parece que queda una gota de vergüenza en los márgenes izquierdosos por la humillación de tener que tragar el sapo del Sahara. Que el asunto del mundial es crucial salta a la vista, pero habría que ver si quienes debieran quieren verlo. Un distinguido diputado europeo del PP, a pregunta de si España debiera retirarse de la organización del mundial, de no ser la sede de la final, repitió dos veces que lo que debería preocupar y hacer España es "ganar la próxima final". "Solo ofende quien puede no quien quiere" le faltó decir.


Entre tanto su Majestad don Felipe en la cuerda floja del quiero y no puedo, a la espera,a su pesar, de que Sanchez conjugue la cesión de la soberanía nacional a Marruecos y a los separatistas, con la consiguiente puesta en almoneda de la monarquía y la democracia. Que en ese proceso estamos.

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

EL MODELO DE LA INOPERANCIA CALCULADA

  

¿Inoperancia? No, aparente inoperancia bien calculada. Todo indica que el Gobierno ha entrado en el juego de la entrega de Ceuta y Melilla. Solo cabe la duda sobre la claridad y determinación que tiene Sánchez, a la vista de los peligros a los que se pudiera exponer. En perspectiva la entrega del Sahara aparece como el primer paso de un proceso de"normalización" total con Marruecos, cuyo final solo puede ser uno. ¿Esperaba acaso Sánchez que de esa manera, al entregar el Sahara, Rabat olvidaría sus objetivos expansionistas? Es claro que no hubo acuerdo en firme, ni nada que se le parezca y que la partida siguió abierta, con la única novedad de la evidencia de la inmensa vulnerabilidad de España.


La carta pro USA de Marruecos ha sido de contundencia letal. El paripé woke "antiimperialista" de Sánchez no lo contrarresta, más bien lo afianza. ¿Conscientemente? ¿Es la disculpa con la que Sánchez, llegado el caso, se cubre de la entrega a Rabat? "Ya he cumplido de sobras, sugiere, denunciando al "imperialismo genocida"" ¿No es esto lo que cuenta, según justificarían los suyos?


De decidirse a entregar a Rabat parte del territorio nacional ¿se expone Sánchez a algún peligro? Veamos primero los motivos que pudiera tener Sánchez para dar por perdidas Ceuta y Melilla y entregarse sin complejos. Lo más obvio: Pegasus y el lobby promarroquí o marroquí sin más socialista, que además de poderoso y de marcar el grueso de la política exterior, excepto quizá los alardes propalestinos tercermundistas, carece de contrapeso alguno en el seno del socialismo, laminada la opción prosaharaui.


Pero esto por sí mismo no marca la dirección estratégica. Solo es operativo a largo plazo si se inscribe en un marco geopolítico que le de sentido. Parece que este marco está casi configurado, si no lo está ya. Seguramente el tándem Sánchez-Zapatero ha despejado las dudas, si las tuviera, del Pentágono sobre la credibilidad de España. Ahora La U.E. se encuentra con la certeza de que la frontera española, de haberla, es un coladero y una amenaza permanente en lo que a emigración y narcotráfico se refiere. En lo referente al control del Estrecho el flanco español es un cero a la izquierda.


Ante el vacío español es lógico que Europa se pregunte si garantizaría mejor Marruecos el freno de la emigración y el control del narcotráfico, a cambio de disfrutar de la soberanía sobre Ceuta y Melilla, aunque fuera camuflada como "cosoberanía. Ilusión desesperada pero aparentemente más controlable. No es baladí tampoco la carta francesa ¿No estaría interesada en jugar un papel en el control del Estrecho en connivencia con Marruecos?. Este escenario lleva a lo que está en juego. Mientras el paraguas USA frenaba las apetencias marroquís, mientras la superioridad militar española parecía notable, mientras Europa creía en el interés de España por conservar su integridad, no preocupa en España el terreno movedizo en que se asienta la preservación de Ceuta y Melilla y en suma de la soberanía nacional; todo lo más el recurrente incordio marroquí se quedaba en un accidente exótico, una parte del paisaje.


Actualmente cualquier gobierno, por inconsciente que sea, cuenta con que la defensa de Ceuta y Melilla, a corto, medio y largo plazo, con conflicto abierto o con presión constante, requiere un grado de sacrificio nacional de primera magnitud. Solo esta determinación, de ser efectiva, podría inducir a devolver la confianza de USA y de la U.E. habida cuenta del peligro que sufriría la estabilidad marroquí. Pero con la peculiar paradoja de que solo el apoyo de USA y de la U.E. podría hacer sostenible el sacrificio nacional en medios y valor que se requiere.


El problema es que la ciudadanía se ha educado en el desprecio a sacrificio alguno y en la huida de cualquier incomodidad, ilusionada además en que el statu quo político vital, que asegura bienestar y libertad, es inalterable. Pero sobre todo la política dominante es incompatible con sacrificio alguno por una causa de integridad nacional. A la izquierda, que goza del dominio político y mental, no sólo le parece ese problema inconcebible, una artimaña de la fachosfera, sino que es proclive a simpatizar con los presuntos "derechos territoriales" marroquíes. La derecha social es más enigmática, mientras sólo expresa indignación y estupefacción.


Es dudoso que la mentalidad de Sánchez no esté en sintonía con la del lobby socialista marroquí. Pero en cualquier caso, salvo milagro, Sánchez cuenta que una defensa aguerrida, que unas muestras disuasorias, le volverían la espalda de su base social, por mucho que incluso lo presentara como una defensa antimperialista USA/Israelí. Dada una situación tan harto improbable, el reflejo izquierdista actuaría automáticamente como en el caso de Perejil, Sánchez sería tachado de hacer el juego a la derecha.


Siendo así sólo podría temer que una reacción nacional lo llevara al sumidero. El "inoperante" tantea sin desmayo al pueblo español y a la U.E., como tantea Mohamed a Sánchez y a la U.E. ¿Sigue aturdida la U.E. o se ha puesto en marcha para que Rabat y Sánchez alcancen un "acuerdo definitivo de soberanía"? La tentación de Sánchez no solo se refiere a lo ventajoso de quitarse la incomodidad de defender una frontera que considera indefendible, al menos por el sacrificio que exige, sino de la oportunidad que, de salir le bien la jugada, ofrecería la pasividad nacional en la defensa de Ceuta y Melilla, para extender la "reconfiguración de España" hasta la soberanía compartida de lo que quede de España, en principio con Cataluña y País Vasco, ya declarados territorios soberanos eXpañoles.


¿Es previsible un desenlace fulminante? La decisión sobre la sede de la final del mundial está entre medias. De ser favorable a Rabat, como es de presumir, se aplazaría el desenlace. ¿Pero podría controlar Sánchez tamaña humillación? ¿Apostaría a pesar de ello a que con el Mundial en su mano Rabat dejaría de ir definitivamente a por todas? Este aplazamiento estratégico solo tendría sentido si USA y la UE disuaden a Rabat, pero, de tener estos claro que la "solución final" es inexcusable, estaríamos al albur de se decidieran a aprovechar el caos en el que nos ha metido Sánchez.

lunes, 3 de agosto de 2026

EL PROBLEMA NO ES EL QUÉ SINO EL COMO

 Mohamed ha medido a Sanchez y de paso a la U.E. Por su parte Sanchez está midiendo a la sociedad española, como antes midió al público de izquierdas con la entrega del Sahara. El experimento le salió redondo. ¿Le puede salir ahora? Es de presumir que no tendría escrúpulos en entregar Ceuta y Melilla, pero su problema es como hacerlo. ¿Puede temer la reacción de los españoles? ¿puede tomar un conflicto abierto como una oportunidad para volcar el actual sistema? ¿A qué carta jugar ante lo incierto de la postura general de los españoles? Son dudas que coinciden en el fondo con las de Mohamed. Por ahora Sanchez deja el mensaje de que como a el esto no le importa ni le quita las vacaciones, tampoco el asunto importa ni debe perturbar las vacaciones de los españoles.