¿No comparte la cúpula más granada del PSOE el mensaje de la podemita italiana en la asamblea de la UE, el mismo de Puigdemont, Sira Rego, o Irene Montero, por citar lo más reciente? A estas alturas lo mínimo es que la entrega de Ceuta fuera parte del paquete de la entrega del Sahara, a la espera de concretar detalles y procedimientos según la oportunidad. Hay caso Pegasus, pero en el contexto de la previa y sibilina inclinación de la cúpula socialista hacia los intereses de Rabat promarroquí, lo que pudo empezar con intereses crematísticos para beneficios y privilegios ocasionales y culminar con la pena complicidad.
No debe extrañar, habida cuenta de que hay un sostén ideológico en el hecho de que, como todo lo relativo al interés nacional, el expansionismo marroquí es un tema exótico o fantástico para el universo mental progre. Pero en este caso en grado supino y especialmente lacerante, a la vista de la entrega del Sahara. ¿Queda un ápice de dignidad en ese universo? ¿Cuanto de sincera era la identificación con la causa saharauí, como ahora con la Palestina, y no una ocasión para mantener encendido el fuego antiimperialista (yanqui, por supuesto, y occidental en general), verdadera causa suprema?. Que esta causa quedase en el olvido, una vez la pateó Sanchez, no se explica solo por no soltar el disfrute del poder, sino por que Sanchez dejó en paz la conciencia progre, al consagrarse líder mundial antiimperialista.
Que se constituyese un lobby promarroquí sorteando discretamente la venerable causa saharui es indicativo de que la obsesión antiimperialista, de orden casi metafísico, eclipsa la preocupación por el peligro del expansionismo marroquí para la integridad nacional de España. Pero lo que es más importante creó un hueco para que las simpatías hacia Marruecos y su blanqueamiento no llamen la atención.
Que la invasión coincida con el plan sanchista de acelerar una dictadura, a base de pucherazo y tente tieso, y con el descrédito de su mandato, aparentemente sostenido de forma milagrosa, es la verdadera cuestión de fondo. Cuestión complicada en lo que respecta al extremo del destino de Ceuta y Melilla , porque ya no está claro si Rabat y su cómplices oficiales españoles se pueden fiar uno del otro y aplicarse a una "solución final" en común. ¿Puede garantizar Sanchez a Rabat la continuidad de su mandato hasta consumar la traición? ¿merece la pena , para Rabat, retrasar la conquista, si cree que la tiene a mano? ¿Es el riesgo de la reacción de la UE a esta conquista suficientemente convincente y disuasoria ? ¿Puede por último esperar Sanchez que una "precipitación" de Rabat no lo expulse del poder?
Es muy posible, en resumen, que las condiciones "subjetivas" para un acuerdo definitivo de entrega hayan quedado muy deterioradas, fracasada la táctica sanchista de ponerle sordina, como todos los casos fraudulentos de los que ha salido inmune, para evacuar una entrega "razonable" sin estridencias. Descartado esto ¿como seguir unos y otros?
Ya por fin, que el colaboracionismo sumiso con Rabat tenga raíces profundas en la desafección de gran parte de la izquierda por España como nación y por España en sí, que no es exactamente lo mismo, es el fondo esencial que se está revelando. Ha emergido con la aventura sanchista zapateril y lo que la hace tremendamente peligrosa.Pues no en vano el sanchismo da forma a la venganza del irredentismo guerracivilista, la más tóxica comunión social de la que es presa la parte de la sociedad que además de dictar la lección ideológica quiere mandar a toda costa y de forma absoluta como si fuese su derecho natural o histórico, que para el caso es lo mismo.