domingo, 10 de abril de 2016

BALANCE ANTE EL DESENLACE


Creo que es de gran alcance, si se confirma, que el Coletas una el destino de Podemos a la marea independentista y filo independentista. Desconozco si apuesta por forzar el gobierno con Sanchez o dejarlo pendiente de las elecciones. Pero en cualquier caso va a seguir adelante con una propuesta de referéndum, a expensas de encontrar la fórmula adecuada. Según se infiere debe calcular que sin las alas independentistas la cigüeña revolucionaria podemita quedaría maltrecha.

Todo apunta a que se alumbrará la criatura sociochavista, si Sanchez admite la fórmula de referéndum que puedan inventar Iceta & Colau. Hasta el momento parecía indudable que por ese trago no iban a pasar los barones y Sanchez de rebote. Pero quedarse sin gobierno da vértigo y de formarse nos espera una legislatura prácticamente insurreccional, para abatir la resistencia del PP y Cs. a las reformas que acabasen con la soberanía nacional.

¿Estarían dispuestas las bases y la masa social socialista a pasar por el aro y permitir que se ponga en cuestión la soberanía nacional? Temo que si no emerge algún príncipe o princesa socialista valeroso/a y solvente dispuesto a correr el riesgo de quemarse, tanto élites como bases van a escurrir el bulto. Lo que está en consonancia con su peculiar educación, según la que el peligro de la unidad nacional es una fantasmada de la derecha y que, de existir ese peligro, es todavía peor que gobierne la derecha.

Me parecía imposible que, de querer gobernar el Coletas, mantuviese esta condición. Hacerlo podía ser una maniobra para no formar gobierno y triturar al PSOE electoralmente o quizás una apuesta para formar gobierno en las mejores condiciones para su causa, contando como parte de ella a los “soberanistas”, vistas las tragaderas que demostraba tener Sanchez. Si el PSOE no estuviese agonizando de derechitis y preso del complejo podemita aprovecharía la oportunidad que la dejación podemita de la soberanía nacional le ofrece. Pero quizás teme por encima de todo caer en el vacío, lo que ocurriría de no ir de la mano del monstruo. Mientras se agarre al monstruo, puede creer que el monstruo es una mascota.

A Cs se le puede achacar, y de hecho se le achaca, la ingenuidad de pretender formar gobierno con Sanchez. Como también se le achaca el propósito interesado de aparecer como los buenos desatascadores, a sabiendas de lo inútil de su empeño. Pero pocos pueden discutir que, aunque eso fuera cierto, también les mueve impedir la formación de un gobierno frentepopulista. Al menos es la principal clave para comprender su puesta en acción.

Como no se puede saber si Podemos quiere gobierno o elecciones, tampoco se puede certificar que los servicios de Cs para impedirlo fueran imprescindibles. Como tampoco se puede saber si Sanchez ha aceptado el acuerdo con Cs para formar gobierno tripartito con Podemos y suavizar así a la fiera, o si ha aceptado para excusarse ante sus barones y preparar a conciencia una boda por amor, de Pedro a Pablo pero no recíprocamente, con los podemitas. Lo primero sería mayor ingenuidad si cabe, lo segundo un ardid muy burdo que lo desacreditaría ante la mayoría social no radical. Por eso es difícil discutir que la interposición del buen pretendiente pone muchas más dificultades a esa boda que las que tendría si se hubiera apartado haciéndose cómplice del pasotismo, que no patriotismo, de Don Mariano.

Algunos creen que Rivera debiera haber puesto como condición para acordar con Sanchez la inclusión del PP, es decir la presidencia de Mariano. De esa manera si Sanchez se niega tendría que arrostrar la responsabilidad de pactar con Podemos. ¿Están seguros que Sanchez se iba a arredrar?Sin duda que estaría feo que no lo hiciera, pero ¿sería bueno ese acuerdo para España?, ¿sería incluso eso mejor que elecciones o incluso que un gobierno socialcentrista?

El gran acierto de Rajoy ha sido convencer a los suyos de que debe ser presidente de gobierno y que sería una afrenta contra el PP en su conjunto que tuviera que apartarse para que se pudiera formar un gobierno, aunque fuera constitucional. Ha apelado al orgullo de partido y le ha salido bien, por ahora. Cualquier gobierno, sea podemita o constitucional, sin Mariano de presidente es según esto igualmente indeseable. Se puede dar así la paradoja de que el eclipse provocado por Rivera del gobierno frentepopulista, lo presente Mariano como un fruto de su resistencia. Le será difícil evitar la tentación de alardear de esta manera ante los suyos.

Pero, salvados los muebles y alcanzada la orilla de las nuevas elecciones, ¿luego qué? . El PP marianizado lo tiene que fiar todo a acaparar la imaginaria reacción contra Podemos y desangrar de paso a Cs e incluso al PSOE. Pero no puede obviar la contradicción de que, en el mejor de los casos, sólo puede mejorar a costa de Cs y sólo podría gobernar con el apoyo de Cs. ¿Cree que un PSOE humillado y debilitado en extremo se lanzaría a sus brazos? ¿cree que Cs daría por bueno que Rajoy siguiera fueran cuales fueran sus resultados electorales?

Por no hablar del peligro que supone sacar de paseo a la fiera.

Al marianizarse el PP se condena a volver a la situación de AP con Fraga. Puede ser el primero en este caso, pero con un techo electoral infranqueable y un repudio mayoritario suficiente para que en ningún caso pueda soñar gobernar. Desde luego que Rivera cometió la ingenuidad, propia de su bisoñez, de cantar las verdades del barquero al PP, pidiendo que jubilase a su líder. Inevitablemente provocó un encarnizado cierre de filas alrededor de Rajoy. Ya se sabe que quien resiste gana y que cuanto más se machaca a quien tiene voluntad de resistir, mayor es su resistencia, por muy desesperada que sea.

Creo que nunca la derecha en la democracia ha estado tan confundida, tomando a la vez el interés de su líder por el interés de su partido y el interés nacional a la vez. Pero sea cual sea el desenlace, haya elecciones o gobierno frente populista, Mariano no tendrá más remedio que retirarse y el PP buscar una solución. Lo deseable sería que a la vez el PSOE aprovechase la ocasión para hacer su particular Revolución Cultural y se homologase de corazón y no sólo en algunas formas con las socialdemocracias occidentales. Pero puede que ya sea muy tarde y, ya perdidos, quiera pasar a la historia como el revolucionario que siempre quiso ser.

jueves, 7 de abril de 2016

LOS ARCANOS Y LO INVEROSÍMIL


Los columnistas, analistas, tertulianos y políticos de derecha propagan abrumadoramente que es inverosímil un gobierno frentepopulista y que la repetición de elecciones es inevitable. De la misma forma que propagaban que la apuesta secesionista era teatro y postureo, como lo sería todo el enredo que se lleva Sanchez y cía.

 Y además de propagarlo en gran medida así lo creen, por muy evidente que, con el resultado electoral en mano, depende desde el principio en muy alto porcentaje de la voluntad del Coletas, según sus cálculos y sus juegos con las mareas y los independentistas, que se forme el gobierno socialchavista. Como evidente era que la renuncia de Rajoy a renunciarse y a intentar paralizar a Sanchez dejaba el camino expedito para se “excitante” “cambio” .

Tan convencidos andan las huestes de la derecha de que lo peor es inverosímil, que ya están en los preparativos de la imaginaria repetición de elecciones con el objeto de demoler a C,s, único obstáculo serio para impedir el tránsito inmediato al socialchavismo, si ese fuera el deseo del Coletas. Ahora precisamente que los motivos para que este líder chavista impostado incline la balanza hacia formar gobierno son si cabe mayores que nunca, con lo que a dudas penas va transcendiendo. Lo bien que se apañaría con una cartera de justicia y si cabe de interior y tener mano en el CNI.
Cierto que es lo natural creer que las cosas han de ser tal como queremos que sean, máxime si lo que pueden ser no es lo más agradable. La nueva hornada de psicólogos dicen que el cerebro se inventa lo que le permite mantener el equilibrio. Instinto de supervivencia, se decía siempre.

Pero la derecha es particularmente proclive a ver las cosas de forma radicalmente optimista, pensando que a pesar de todo el bien siempre empuja y se abre paso. Quizás sea por los arcanos recónditos de mas de casi dos mil años de formación católica. Lo mismo que la izquierda hispana, cuyos instintos católicos son si cabe más feroces y feraces, aunque van por otro camino y detesten especialmente el manantial de su imaginario.

Por lo que se ve la derecha todavía concibe la marcha de las cosas a la luz de la providencia, mientras la izquierda se apaña con una versión bien sombría del sermón de la montaña, versión que, por desgracia, ha pasado de generación en generación hasta alcanzar el Hit Parade de la desorientación.

Me refiero claro está a la creencia grabada a fuego en la mollera de que la riqueza es un expolio, la iniciativa para prosperar señal de egoísmo y la pobreza es virtud. Este arcano afila las garras de la izquierda, de la misma forma que su arcano conduce a la derecha por la senda de la bobería, y con poco remedio.

Y así tenemos que a la hora de manejarse en los asuntos políticos se demuestra que el arcano izquierdoso da mucho más juego y prestancia. Los hace tenaces y seguros de sí mismos, mientras la derecha con su arcano parece inducida a  caer en la displicencia y  la racanería mental.

miércoles, 9 de marzo de 2016

EL LOBO UTIL


­Mariano y sus estrategas han tratado de que Pablemos sea el lobo útil. Demuestran tanta perspicacia como ante el Procés, que, sí o sí, iba a descarrilar en cuanto pasase el primer arreón. Ahora el lobo se lo ha créido, ha sorteado todas las cercas y tiene tanta hambre como soberbia. Pero los perspicaces marianitas siguen pensando que es “metafísicamente imposible” un gobierno frente populista.
Una de las pocas razones verosímiles para que Podemos no suba al poder ahora es que la Sra. Colau haya hecho de la clausula del referendum una condición sine qua non, condición que hace imposible el acuerdo con Sanchez. No considero a Pablemos tan torpe como para desconocer que tal exigencia otorga a Sanchez una gran ventaja frente a Podemos en la repetición de las elecciones, por poco que la sepa utilizar, si lo que quiere es despegarse de Podemos, que no está tan claro. Por eso supongo que Pablemos porfiará por despejar el posible pacto de esa condición, aunque parezca que ha apostado ciegamente por las elecciones.
La perspectiva de zamparse al PSOE ya no estaría tan clara y supongo que contarán con ello, por poco afinada que esté la Sra. Bescansa en el escrutinio de las encuestas. Si Pedro, como pretende, no puede consumar un acuerdo “razonable” con sus hermanos ideológicos podemitas, podrá escudarse en el pacto con Rivera para presentarse ante su electorado, y sus barones, aunque con pesar de sus bases, como “hombre de estado” que además puede descabalgar al PP y a la amenaza podemita.
Se podrá reprochar a Rivera cualquier cosa menos que no haya actuado con sentido de Estado. Igual se ha pegado a Sanchez por motivos electorales, pero es dudoso. No tiene necesidad alguna y arriesga muchos más votos de los que previsiblemente por ello podría ganar. Es cierto que por el árbol del PP ya apenas corre la savia y que a medio y largo plazo no hay nada que hacer con él, sino se renueva, pero también es una fiera malherida con las garras muy afiladas para defenderse de los próximos que se le pueden acercar. Pero por encima de tácticas y cálculos, el lobo de verdad es un peligro real y hace bien Rivera tratando de evitar que se nos zampe a todos, bloqueando lo más posible el contubernio frentepopulista, conforme el margen que puede dar la resistencia de algunos barones socialistas.
Es un misterio por último si la apuesta marianita por nuevas elecciones obedece al convencimiento de que así le espera un horizonte maś favorable. Creo que el PP no es consciente de que está atado a la soga de la corrupción, sin que vaya a aflojar, más bien se apretará más y más. La tabla de salvación del orgullo de partido da de sí un suspiro, para despertar luego en la dura realidad.
Pero menos consciente parece todavía de que, aunque sea la opción más votada, y pudiera seguir así, con suerte, en la repetición de elecciones, es también el repudio más votado. Más de la mitad de los españoles no lo quieren ni en pintura, ni en plasma, y el techo de Alianza Popular llegará a parecer el cielo. Sin contar los de Rivera, que lo soportarían por razones de Estado, pero hasta cierto punto.
Y esto no sólo no tiene remedio, por mucho que estos votantes se equivoquen y debieran reconocer los méritos del PP. O por mucho que sea injusto que estos votantes sólo vean la corrupción en la casa ajena y no en la viga propia. Todo irá a más y más con lobo o sin lobo. Mas bien engordando al lobo, al que le van a crecer tanto los colmillos que echarán raíces.
Rivera lo está intentando evitar con resultados inciertos y mucho riesgo. Pero lo único cierto es que si hay gobierno frentepopulista, ahora o con elecciones, no será porque el PP haya intentado evitarlo. Tan cierto como que, con elecciones o sin ellas, cualquier solución razonable pasa porque Mariano se aparte y dé una oportunidad. Tal vez no haya solución, pero al menos podría decir que lo habría intentado. ¿O cree que ya nos consolaremos los ciudadanos reprochando a Sanchez su mala cabeza o cargando la culpa en la “avidez” de Rivera?.


 POSTDATA. Una nota remitida al blog de Santiago Gonzalez.


Creo que en gran medida las críticas que abundan contra Rivera no tienen en cuenta que:
-Podemos es un peligro real, tan es así que el gobierno frentepopulista depende en lo fundamental de que ahora lo quiera el conglomerado podemos/mareas/separatistas. Desde luego que estarán de acuerdo, señores remeros, en que, en ese escenario, la disyuntiva no estará entre liberalismo o socialdemocracia, sino entre democracia o totalitarismo guerracivilista.
-Aunque el PP fue el más votado, también cuenta con una mayoría de repudio, mayoría que por desgracia es suficiente para formar gobierno. Puede ser injusto e inconveniente pero no veo como se puede revertir.
-El PP/Rajoy está herido de muerte por la corrupción y aunque , por algún milagro mejorase sus resultados en unas hipotéticas nuevas elecciones, cuesta creer que compensase el avance de la izquierda. Sin duda es injusto que la izquierda no vea la viga que tiene delante, pero no menos que haya logrado focalizar la corrupción en el PP y que los grandes beneficiarios sean los podemitas.
Me puedo equivocar pero supongo que a Rivera le ha movido especialmente evitar ese escenario, y no tenía más opción que pactar con Sanchez. De fracasar sería injusto que se le reprochase ser el puente que necesita Sanchez para maridarse con Pablemos. Si hubiera puesto la condición de ir con Rajoy ¿no hubiera tenido Pedro la justificación que necesitaba para entregarse en brazos de su más querida izquierda?
Me puedo equivocar también pero al apostar Rajoy por unas nuevas elecciones ¿lo hace en el convencimiento de que el gobierno frente populista es imposible? ¿cree en serio que en unas nuevas elecciones iba a mejorar sus chance?
No puedo saber si habrá ahora, o incluso después de las elecciones, un gobierno frente populsita, pero no me cabe duda de que el PP no habrá hecho nada para evitarlo.







lunes, 7 de marzo de 2016

"NO NOS REPRESENTAN"


“¿Por qué tienen tanta rabia y odio?”... “y a nosotros también” le faltaba decir al atónito Felipe Gonzalez. Y Sanchez remataba con algo parecido a esto: “¿pero como es posible, si estamos tan próximos ideológicamente?”. Ha sido muy cómodo jugar a patrimonializar los valores democráticos, poniendo a la derecha bajo cuarentena, tildados de los herederos del franquismo, y a la idea de España en el desvan, abandonando los simbolos nacionales constitucionales y el valor de la unidad nacional, para que nadie tilde a la izquierda de compartir nada con los “fachas”. Un imaginario colectivo basado en la idea de un país dividido entre demócratas y “fachas” ha sido el perfecto caldo de cultivo del podemismo ya declaradamente frapero. Todo esto salta a la vista.
¿Pero por qué tiene tanto seguimiento el podemismo en gentes de clase media acomodada e “ilustrada”? Algunos dicen que forman con los estudiantes el grueso de su electorado. No los currelas de toda la vida, ni los socialmente excluídos que sufren los embates de la crisis. Habrá infinitas razones y seguramente ninguna suficiente, pero es interesante seguir la pista de una idea de I. Berlin (Rabindranth Tagore y la conciencia de nacionalidad). Dice refiriéndose a la revolución francesa y rusa:
“Los revolucionarios de los siglos XIX y XX eran, en no pocas ocasiones, hijos de hombres competentes y hechos a sí mismos, que habían sido excluídos o rechazados socialmente, o se encontraban en situación vergonzante o falsa en la jerarquía de su tiempo...” Para luego añadir: “El orgullo y el sentimiento moral pueden, y logran, pesar más que el interés material (subrayo):< en la Rusia del XIX> los hijos criados con sentimientos liberales importados de Occidente, tendían a simpatizar con, y con frecuencia se lanzaban con pasión al movimiento revolucionario, que se dirigía frecuentemente no sólo contra el orden político, sino también el económico por el que sus padres capitalistas habían luchado tanto tiempo”.
Por supuesto las circunstancias históricas no tienen que ver. No hay revolución pendiente como no sea la del regreso a la barbarie. Tampoco el público podemita del que hablo son hijos que se vuelven contra sus padres, porque en gran parte piensan lo que estos no se atrevían a pensar, pero querían pensar. Pero es cierto que :“El orgullo y el sentimiento moral pueden, y logran, pesar más que el interés material ..”
Si algo ha arraigado con fuerza y sobre todo lo demás en estos sectores de extraccion liberal y profesional es la creencia en la superioridad moral de la izquierda y por tanto de ellos mismos. Es la creencia de que quienes no comparten sus ideas o están contra ellas carecen de verdadera legitimidad pues sirven a lo más despreciable. Pues creen que no sólo tienen mejores ideas sino valores superiores que nadie más que la izquierda puede compartir. Así la sociedad se divide entre los decentes, que es la “gente” y los indignos y corruptos, los inferiores moralmente.
<Conviene precisar: no es una idea de la izquierda europea en general sino muy específica de la izquierda hispana de España y también hispanoamérica, por si alguien pone enduda las raíces comunes.
Pero también hay una cierta diferencia entre estos sectores intelectualizados a su manera y próximos o primos del podemismo y la izquierda sociológica tradicional, diferencia que aún explica las reservas de las bases de siempre de IU hacia Podemos. El votante sociológico de la izquierda suele vincular su voto a la expectativa de una mejora social que le resultará benefiosa personalmente, porque une su beneficio al de su clase o lo que entiende que es su clase. Pero el votante “ilustrado” no lo asocia a una mejora de su posición personal en materia económica sino a su poder político e ideológico en la sociedad, lo ejerza personalmente o por delegación a los suyos. El que esto sea así puede resultar paradójico si tenemos en cuenta que en gran parte no dudan de que su comodidad no está en peligro, mientras creen ciegamente en que vivimos en permanente “estado de emergencia social”. La contradicción se soslaya al hacer abstracción de su status personal, como si fuera ajeno a la marcha de la sociedad y a las oportunidades y ventajas que esta les ofrece, como a millones de ciudadanos. ¿Pues no son superiores moralmente porque, ellos sí y sólo ellos, son sensibles sensibles a los sufrimientos de los desheredados qe sería la inmensa mayoría de la sociedad?>
Aclarado esto sigamos.
La novedad que presentan los propodemitas es que no tienen su presunta superioridad por un atributo, sino por la verdadera identidad. Su identidad. No aspiran a ser superiores moralmente sino a que se les reconozca socialmente su superioridad moral.. Y esto significa que además de marcar las reglas de lo decente e indecente, de lo que es democrático y lo que es facha, en el escenario ideológico, el sistema político exprese esta superioridad, negando su derecho a los que por su despreciable interés están en inferioridad moral.
La revolución podemita se presenta como una restitución del orgullo herido de quienes se sienten superiores moralmente, pero que han sido marginados por la casta. Les mueve, como a muchos ciudadanos de toda creencia y posicion, la repugnancia que produce el anquilosamiento y aborregamiento de la vida política y de las élites políticas, cuyo lema es: “nada de lo que se debería decir se puede decir”. Pero para los seguidores podemitas estos corruptos no sólo arruinan el país sino, lo que es más grave, desprecian a quienes podrían salvarlo, los marginan de la verdadera trama del poder. . La corrupción y la incompetencia no expresa sólo la codicia de los ricos y poderosos sino el desprecio a quienes son superiores moralmente. Y eso es lo que les indigna, que aprovechándose de su “buena fe” y tomándolos por “gilipollas”, hayan procedido al saqueo. Por eso: “No nos representan”
Lo malo es que parten de tener razón. Se comprueba en este caso una de las consecuencias, escasamente advertidas, de la atrofia de la vida política, de la paralisis del sistema circulatorio por el que fluye la savia que comunica a los dirigentes y los ciudadanos. Me refiero a la simplificación y empobrecimiento de las ideas que soportan los ideales y los valores, la incapacidad colectiva de diferenciar el gato de la liebre. Y cabe achacar a la fragilidad de la condición humana que estén las clases “ilustradas” tan propensas a dejarse engatusar, con tal de creer que, “ahora sí”, el mundo estará a la altura de sus nobles motivos.

martes, 16 de febrero de 2016

LA APUESTA AUTODETERMINISTA DE PABLEMOS


Como organización totalitaria Podemos tiene un sólo recorrido. Ha de conquistar el poder o desaparecer. Mientras tenga la expectativa de alcanzar su meta, tiene la posibilidad de crecer y fortalecerse. Sino crece y aumenta su potencia, disminuyen las expectativas y corre el peligro de extinción.

Por eso hacer del referéndum catalán una condición necesaria para formar gobierno con el PSOE puede ser su primer error estratégico, un error tremendamente peligroso para su futuro.

Tenía sentido esta exigencia, en el caso de convocarse elecciones catalanas para sostener la causa de la Colau. Una vez que los independentistas han formado gobierno y se encaminan a la independencia, la Colau va a ser un diván secesionista mientras culmina el Procés. Mantener la condición del referéndum para que esta socia acumule crédito entre los nacionalistas y hacer depender de ello la posibilidad de tocar poder en España ya parece excesivo.

Veamos el riesgo. Pablemos al forzar de esta manera nuevas elecciones, pues por muy demente y de acuerdo que estuviera Sanchez no podría asumir la autodeterminación, situará, lo quiera o no, la independencia de Cataluña y otras regiones de España en el centro de la nueva campaña, cuando junto con el PP y el PSOE, por diferentes motivos en cada caso, había tratado de esconder este Miura. Y de ser así quedaría desplazados del estrellato la corrupción y la casta, filón de donde nutre Podemos la fuerza con las que justifica su ira y su odio a la libertad.

No es mucho suponer que este escenario favorecerá especialmente a C,s y al PP, de presentar este un liderazgo apañado, e incluso al PSOE de Sanchez o de Susana, aunque estos persistan en su ceguera de reforma (con)federal. En cualquier caso Sanchez podrá avalarse entre sus barones argumentando que ha resistido al aventurero podemita.

¿Cree Pablemos que tiene algo que ganar? La estrategia de jibarizar al PSOE en unas nuevas elecciones tiene sentido si el escenario ideológico fuera el mismo que las pasadas, pero esta apuesta lo puede cambiar. Incluso de conseguir algún avance ¿podría exigir luego al PSOE que lo apoyase en un gobierno dispuesto a romper la unidad nacional? Sólo si alcanza una victoria rotunda que deje al PSOE noqueado podría aspirar a la conquista del poder y a ejecutar este plan. Es de suponer que los españoles, por muy pasotas que estemos ante la existencia de nuestra nación empezarían a cabilar.

Como cabe atribuir a Pablemos olfato depredador , su oferta, de ir en serio, que no estoy seguro, sólo se explica de dos formas.

La primera, que visto que Sanchez está dispuesto a tragar con todo para evitar nuevas elecciones, le suelta este elefante para quitárselo de encima. La segunda que ha unido su futuro a las mareas y conglomerados separatistas de todo pelaje que le hacen la ola. Mareas que no estas para sutilezas y florituras tácticas, sino sólo eso de “aquí te pillo, aquí te mato”.

Tal vez preso de soberbia Pablemos crea que, ante la debilidad extrema de la fibra nacional española, esta apuesta añada leña al fuego de un hipotético proceso revolucionario, al igual que hizo su mentor Lenin al afrontar el tema de las nacionalidades del Imperio ruso. Como no es muy verosímil que Pablemos se haya hecho un separatista más, sólo se confirma una vez más que la cuestión nacional es algo meramente instrumental en su estrategia de poder, y que tanto le da una España unida que un mosaico de expañitas, siempre y cuando tenga algún territorio en el que poder ejecutar sus experimentos revolucionarios. 

Como no creo que, a pesar de lo dicho, Pablemos desperdicie la oportunidad tan jugosa que se le presenta, ahora y aquí, de ocupar el poder tomando a Sanchez de lacayo, sigo pensando que esta exigencia es un truco grosero para lograr el pleno de gobierno, es decir Interior , Justicia, Ejército y CNI. y Agitprop, que es la verdadera sustancia.
En todo caso, y si no fuera así, lo único positivo de esta historia, que igual hay que agradecer en su momento a Pablemos si fracasa, es que va a poner a la opinión pública ante la tesitura de tomarse en serio el problema de la unidad y la soberanía nacional. O así tendría que ser.

domingo, 14 de febrero de 2016

RAJOY Y SUS BASES


Nicolás Herrero Terreros anticipó unas horas antes del encuentro Sanchez/ Rajoy que ese acto iba a significar el entierro de lo que el entendía el consenso que había regido desde la transición. Es discutible que el consenso fuera tal, pero supuesto este, inopinadamente fue Rajoy quien, al negar el saludo, tan estirado y estupefacto como cuando Alec Guiness en el papel de Carlos I disolvía el Parlamento inglés o luego de camino al cadalso, certificó la defunción que en el fondo ha buscado su oponente. Sin duda que no era esa su pretensión, pero su afán no es ganarse la opinión pública, sino afectar su propia reivindicación.
Va a quedar como el villano, cuando sólo pretendía devolver la ofensa y mostrar a los suyos su voluntad inquebrantable. Parece buscar el gol de Michel contra Corea para poder decirle a todos  "me lo merezco, me lo merezco". Está tan convencido de que además de tener derecho a formar gobierno, cosa obvia, es el único con tal derecho, que, sino le dejan formar gobierno, la democracia quedaría vulnerada. Igual entonces forma un gobierno en el exilio.
Puede suceder tal vulneración, pero no por el hecho en sí, que tanto teme Rajoy, perfectamente democrático, sino por las consecuencias que traería un gobierno prochavista.
Pero por encima de la enésima comprobación de la mediocridad de nuestros líderes democráticos, este jolgorio ha destapado un personaje hasta ahora apenas insinuado: las bases y la militancia de los dos grandes partidos. Ambos han sido tradicionalmente convidados de piedra, pero ahora arrastran el carro, unos en una dirección y otros en otra, unos con un estilo y otros con otro.
Las bases socialistas arrastando a Sanchez, cosa que este agradece bien a gusto, en dirección a Podemos y a la Gran Izquierda y el gran desastre; las bases peperas sosteniendo a su líder, así deben verlo, contra viento, corrupción, incompetencia y marea aun en la derrota final, como el pueblo Japones a su Dios emperador en la rendición.
Sólo que Rajoy no se rinde y envuelto en las bases saca a relucir el orgullo de partido. Sino ha sido capaz de liderar España ahora puede alardear de que a cambio es capaz de liderar a los suyos hasta donde no está escrito.
Y dado el estado crítico en que se hallan, no se puede decir que las bases peperas estén pasivas sino que están frenéticamente activas, pues mucha actividad es sostener lo que se desmorona íntegramente, igual que el Ayuntamiento carmenita podemita dice que trata de sostener el edificio España, fachada incluida, pase lo que pase.
¿Qué tendrá el Espíritu de Partido que reluce con esta emergencia?
El fenómeno merece un estudio pausado y delicado, para mejor ocasión, por tanto, pero ya anuncia que no va a ser precisamente la clarividencia lo que va a dirigir a la sociedad española en estos tiempos. Cuando las clases las dan los alumnos, por ausencia y dejadez del profesor, acaba dando la clase el alumno más audaz y atrabiliario.

viernes, 12 de febrero de 2016

LA SENSIBILIDAD DE JAVIER SOLANA


En una entrevista por la radio , hace unos días, Javier Solana comentaba que la extrema derecha francesa del Frente Nacional era más peligrosa que Podemos y otros fenómenos izquierdistas europeos, más manejables sin duda según esperaba.
Obviaba que en Francia la izquierda y derecha tradicional no tenían problemas en unirse contra esa amenaza, mientras en España, además de que no existe nada parecido  a una extrema derecha significativa, la izquierda oficial es proclive a unirse con los podemitas, es decir totalitarios antieuropeístas.
La derecha chovinista francesa podrá ejercer una presión tal vez considerable, pero está muy lejos de gobernar, mientras que la extrema izquierda española, con la complicidad socialista, tiene el Poder, y no sólo el Gobierno, al alcance de la mano.
Si esto se produce ¿sería capaz Europa de frenar el colapso económico, político y “territorial” al que nos veríamos abocados?. Y es claro que, de producirse, el futuro de la Europa unida no es muy halagüeño.
Por eso las declaraciones tienen el interés de rebelar lo presas que están las élites ilustradas socialistas españolas de ciertos prejuicios ancestrales y la ausencia consiguiente de reflejo: como que la izquierda social española sigue los mismos patrones de comportamiento que la izquierda normal del resto de Europa; como que el radicalismo izquierdista es una simple desviación y que la izquierda moderada, tal que padre riguroso y comprensivo, puede reconducirlo hacia el camino correcto.
Pero en este caso además tal vez la lejanía de quien debe estar instalado en un ambiente confortable y políticamente civilizado impida ver la realidad del peligro que sus colegas de generación ya temen con toda razón. En la distancia es más fácil dejarse mecer en los brazos del espíritu de familia, de la gran familia de las izquierdas, como sino pasase nada.