domingo, 14 de diciembre de 2025

CRÓNICA NAVIDEÑA

 

En el marco de la crisis de 1918, escribió el ilustre escritor mexicano Alfonso Reyes, en su estancia en España: "Por las calles, contra la venta de votos decían los carteles: "Vendes el voto: mañana venderás a tu hija". Herido por la grosería del concepto, Ortega y Gasset aseguraba que la venta de votos era, en todo caso, un camino de la democracia, y que no convenía ponerse solemnes."


Fue un desliz de un todavía joven Ortega, extrañamente comprensivo de la condición humana. Sin visos de participar de la finura y galanura del gran maestro, no es ironía, de la filosofía y la cultura española, pero con decisiva solemnidad, Sanchez viene a dar una vuelta de tuerca y a la vez una vuelta a la tortilla a tan pía comprensión ( que pensemos, con igual piedad, era una ironía). Muy en serio el Inmaculado enamorado tiene que convocar a los suyos para el auto de fe en el que todo se juega. A los suyos sin maquillaje, porque sabe que ni por descuido los suyos de conveniencia, sus socios,  dejarán de sostener al que es ya su monigote, hasta apurarle los huesos si hace falta. Aunque no lo parezca este depredador siempre ha dependido de verdad de la resiliencia, es decir de la falta de vergüenza, de los suyos. Digamos que del socialismo aguerrido y feminista. Como es imposible no saber lo que hay que saber, se impone el Do de pecho: "Somos saqueadores y guarros pero traemos el progreso y aplastamos a la ultraizquierda. Este es el camino del progreso. ¿Qué más se puede pedir, si todos somos humanos?", les emplaza.


El reclamo suena de ultratumba, porque, tatuada toda la piel socialista de feminismo, en este despacho ha saltado alguna chispa de rebeldía. Algo hasta ahora impensable. No deja de revelar que más allá del socialismo, el feminismo tiene vida propia. La única vida propia, cualquiera que sea su calidad, entre todos los prestamos woke. Y todo lo que tiene algo de vida propia puede llegar a ser temible para el sistema "realmente existente", a poco que alguna circunstancia se líe. Lo demás, lo propiamente socialista en la España constitucional, es supremacismo moral y político impostado e hipocresía ecléctica de poder total.


En este sobresalto, para que el incendio no alcance toda la Casa del Pueblo no basta encapsular la culpa en unos "golfos". Hay que andar más fino con el negociado feminista y elevar la mira filosóficamente. Hay que ponerse en lo que significa que "el machismo es la estructura social". Véase Beauvoir, Foucault o Derrida. Perdida la perspectiva genuinamente socialista, y "por tanto feminista", ¡no se haga de un "descuido" administrativo familiar el provecho más suculento para el enemigo de todos y todas!. Reflexionemos. "¿Quien sino el socialismo arrasará la estructura patriarcal?, ¿Qué esperan los "machirulos" sino que el socialismo se desmorone?".


¿Pero hasta donde puede llegar el canto de la hiena ahora posmoderna? De las brumas de la Ideas a la contundencia del mundo real el caso es que si no se sofoca el incendio las deudas pendientes y agravios colmarán la cocina en la que todo se guisa. El vómito de lo antes intocable lo hará todo irrespirable.


Si a esto se llegara ¿de qué valdrían las dos cartas que Sanchez espera hacer valer a la desesperada?. En el frente político, la carta de que Vox engorde hasta confundirse con el PP en los gobiernos regionales a la vista, para que se espabilen los adeptos socialistas que puedan estar escamados.


En el frente judicial, que ningún juez ose mandar la Guardia Civil a la Moncloa.


Pero ya por fin lo que parecía imposible, es posible. No sólo el PSOE se puede hundir con Sanchez y sus saqueadores, sus brutos y sucios, sino que puede hasta desaparecer, al menos como algo relevante. Los resilientes socialistas no tienen la piel para disquisiciones y escrúpulos morales, ni sobre el bien común. Se han empeñado en ser parte y aval moral de una maquinaria de poder que ahora se enfrenta a lo más triste, a la vista de las alturas a la que han llegado y están por llegar: tener que sobrevivir.


No pueden escabullirse de la responsabilidad. Ante el todo o nada, como un Kierkegaard infernal, Sanchez ha acabado emplazándolos, por la lógica de sus desmanes, aunque no lo quisiera de ninguna forma, ante la alternativa más elemental. Sostenerlo para que el PSOE sobreviva, ya sin visos de democracia y libertad para España, o echarlo a las fauces de la justicia para salvar al Partido. O dictadores o a disimular en la intemperie.


Pues Felices Navidades.

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