Que el hombre es capaz de inventar la imagen que más le conviene, para prevenirse mentalmente de lo peor, y automáticamente creérsela, va de suyo. Pero esto solo se solidifica socialmente si la impostura prende en una masa fiel predispuesta. De no ser así viene la locura en soledad, en lugar de la disociación en compañía. En conformidad con esta lógica del límite psíquico los albicelestes se creen de verdad su invento preventivo de que iban a sufrir un atraco,y, luego, que lo han sufrido, como ZP se cree de verdad ser inocente de toda inocencia y honesto de toda honestidad, y SZ ser demócrata de toda democracia y legal de toda legalidad, para congratulación y alivio de la masa fiel, que es lo que en definitiva cuenta. Que el líder ha de estar en comunión espiritual con su masa, lo asegura que se crea ser lo que su masa quiere creer que es, aunque de hecho sea todo lo contrario y no crea ser lo.
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