Una crónica apresurada a la vista del bosque.
1.Transición. Saboreada la paz, europeizada España sociológicamente, la muerte del dictador despierta el miedo a la guerra, siempre latente, y las ganas de paz. Europa en el horizonte. La democracia se identifica con la paz y la promesa de Europa. La transición envuelve como una manta a la sociedad y los políticos. Gobierna quien dirige la transición y aparece a su cabeza junto al Rey. Lógico.
2.-Felipismo. Ascenso del socialismo desde la nada inmediata y la historia olvidada, Es la prueba de que hay democracia. Racionalmente socialdemócrata, de corazón representación de la verdadera España por hacer, la que debió ser y no fue. Reconocimiento europeo. Mensaje de fondo legitimador: los verdaderos demócratas y los demócratas de conveniencia. Izquierda y derechas. La Transición empieza a ser vista como un matrimonio de conveniencia. Pero todavía une la democracia contra el terrorismo.
3.-Aznarismo. El felipismo se siente traicionado por la derecha que no respalda el recurso del GAL. Felipe no se decide a convocar la nación y el socialismo cae en la perplejidad ante la iniciativa de Aznar. La homologación aznarista de España con Europa y el acuerdo de Aznar con Pujol hace dudar de que la bandera socialdemócrata sea suficiente. También la Cataluña nacionalista podría dejar de ser un aliado estratégico. Con el miedo a su futuro, el socialismo entra en duda existencial: europeizarse como una alternativa socialdemócrata reformista, Toni Blair, o fiarlo todo a la deslegitimación de la derecha como opción democrática, Largo Caballerismo avant la lettre. En favor de lo primero el impulso de la transición y del felipismo ortodoxo, en favor de lo segundo el rescoldo histórico guerracivilista, siempre manejable antecualquier brote de agravio o malestar social. El miedo a que la derecha se eternice en el poder y la inseguridad sobre lo que puede dar de sí la social democracia favorecen la salida selvática. La unidad social antiterrorista expresa en la rebelión ante el asesinato de M.A.Blanco hace temer por la disolución de la diferencia "sagrada" entre izquierda y derecha, así como la neutralización de la retaguardia nacionalista siempre disponible. El "Discurso del Método" pasa a ser la guía de la izquierda.
4.-Zapaterismo. Prestige y el 11M. La izquierda ha galvanizado la tradición antiimperialista y reavivado el miedo a la derecha. Aznar en el Pentágono, como Franco con Eisenhower. Antes que unirse contra la agresión terrorista, tenerla como una lógica represalia. Reprogramación del ideario socialista al amparo del podemismo y el nacionalismo. Decantación por la opción guerra civilista con máscara socialdemócrata y antiimperialista. Proceso de "normalización" de ETA y recuperación del nacionalismo catalán. El ideario reprogramado se dicta bajo el eje de la definición de la derecha como heredera del franquismo; el franquismo como enemigo principal; la erradicación del franquismo santo y seña de la democracia. Incorporación de la izquierda del socialismo a la cruzada antiderechista. La caída de ZP frustra a la izquierda que no admite negociar sus prejuicios e ideologemas según se obceca en la visión podemita: la crisis económica es una maniobra imperialista y de los ricos.
5.-Rajoy. Asciende por el desconcierto de parte de la izquierda. La vida es sueño y las aguas vuelven a su cauce. Respira la derecha social y política. Lo peor ha pasado. Regreso a la reconciliación. Pero arde Cataluña ¿como es posible?. Igual que arde Cataluña Rajoy y la derecha pasan de ser temidos a ser tenidos por una presa fácil para la izquierda y la ultra izquierda. Pero no menos fachas, ni dignos de erradicar. En la vuelta a la zozobra la derecha no entiende nada y se refugia en su ilusión arquetípica: "nos asiste la razón y la mentira y la inmoralidad no pueden llegar lejos."
6.-Sanchismo. Su liderazgo socialista y la conquista del poder son efecto y símbolo de que ha cuajado el guerra civilismo en la izquierda. El programa del Muro certifica la declaración de la ilegitimidad democrática de la derecha sin distinción ni matiz. La irrelevancia final de Ribera y Ciudadanos libera de la molestia. La aparición de VOX consagra el fantasma y el cierre de filas sanchista podemita. La Amnistía petrifica el bloque del nuevo Frente Popular. Sanchez se proclama heredero de Largo Caballero, y hace de esta profesión de fe el símbolo de la unión ideológica de izquierda y ultraizquierda. Se proclama líder mundial Woke a la primera oportunidad. Una cobertura mundial amenazante que lo prestigia internamente. El bloque del poder pasa a ser sólo soiedad de poder. La cesión del Sahara, la causa sagrada izquierdista, pasa de largo con los brazos cruzados de sus defensores inquebrantables. Levanta la moral la causa palestina y todo se olvida. Sz. convirtió a la U.E. en su tonto útil a cambio de aplicarse al 20/30. La complicidad social de los suyos con la corrupción, así como la de los socios, lo mantiene impertérrito, Así queda por decidir las dos grandes causas pendientes: la discusión de la soberanía española atlántica y la confederalización plurinacional. En el horizonte, la incapacidad de responder de la sociedad española y la connivencia del poder social e ideológico dominante, que para nada coincide con su poder electoral, permiten a SZ hacer de la necesidad virtud y de la "resiliencia" su oportunidad definitiva. Su salvación radica en la ejecución, favorable a sus intereses, de estas causas destituyentes, con todo lo que ello implica
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