viernes, 3 de noviembre de 2017

JUSTICIA NO TAN "POLÍTICA"









Contra la opinión extendida de que este 155, a modo de subterfugio de campaña electoral, es la única alternativa, creo que había margen de maniobra para normalizar lo suficiente Cataluña, de garantizarse el mínimo de estabilidad económica en toda España y la imprescindible neutralización de los aparatos de propaganda sediciosos. Se podía contar con la baza de restituir la autonomía, una vez que con su falta se hiciese sentir su valor. Pero ¿con qué baza se cuenta ahora para que los independentistas “moderables” se avengan? Doy por supuesto que la solución Iceta/Roures/Cebrián no es baza alguna sino la certificación de la derrota. ¿Lo tiene claro el PP?

Puestos a calcular hubiera hecho bien Rajoy en tener en cuenta la influencia que las elecciones exprés tendrían necesariamente sobre las condiciones en las que la Justicia tendría que desempeñar su trabajo. Con estas elecciones queda la Justicia en un brete: o hace la vista gorda o, si se hace justicia, se ofrece a los nacionalistas la dosis de victimismo que los puede revitalizar y además de la forma que más les interesa: con un envite fijo e inmediato por el todo o nada. Seguramente Rajoy, si acaso llegó a considerar el asunto, pensaría que a la Justicia no le quedaba más remedio que hacer la vista gorda. Por suerte no tenemos una justicia tan maleable, ni toda es oportunista y “política”.

Pensando bien pudo suponer Rajoy que con las elecciones exprés saldría un Parlament mejor predispuesto a buscar una salida. Es decir que Junqueras se avendría. Parece mucho más probable que tras las elecciones nos encontremos ante la peor disyuntiva: o cirugía o cesión de la soberanía. Es decir la disyuntiva que se quería evitar pero que habrá que afrontar se quiera o no. Pero, es de temer, en las peores condiciones.






































































































































































domingo, 29 de octubre de 2017

CONSIGNAS FÁCILES


No parece verosímil que Rivera apueste por las elecciones esperando un triunfo constitucionalista, que tendría que contar tanto con Iceta como con la Colau. Tampoco puede ser tan oportunista y ciego de ponerse a jugar a cosechar algunos escaños más. Conjeturo más bien que ha hecho de la necesidad virtud. Cuando el Procés se inflamaba e inflaba, arrastrando a una parte de la población no independentista con el señuelo del derecho a decidir, bien pudo creer C,s que la consigna de elecciones autonómicas sería un buen antídoto, dando una satisfacción a esos que quieren seguir siendo “buenos catalanes”, sin quedar proscritos por no comulgar con la independencia.

Pero una vez que se aprobaron las “leyes” de transitoriedad ya no había más alternativa que la de independencia o restitución, más bien institución, del Estado de Derecho. Se desnaturaliza el 155 o cualquier otra posible intervención si se lo reduce a un trámite para convocar las elecciones que no han querido convocar los sediciosos. Sin base razonable se invierte los términos de la ecuación. La convocatoria electoral tendría que ser la conclusión y la consecuencia del restablecimiento de la legalidad y de la civilidad, no la condición para ese restablecimiento.

También se engorda la única jugada que da sentido a la convocatoria. Me refiero claro está a la de Sanchez, Iceta y Cebrián de “resolver” el problema catalán confederalizando España. A eso vamos sino lo impide la reacción popular en toda España. Da la impresión que Rivera se apunta a la corriente de la Reforma de la Constitución creyendo que la puede llevar a buen puerto, como sino advirtiera la intención que guía a las fuerzas que la promueven. Es el problema de la política. Nada es más tentador que lanzar consignas buenas, bonitas y baratas. Las consignas y los reclamos son gratis pero no sus consecuencias, así se vio con las Preferentes. Pero lo peor es que cuesta mucho desembarazarse de las consignas fáciles, entre otras cosas porque la mente se ha habituado a ellas y se las cree de verdad.

CRÓNICAS PRE 155



Relación de algunas entradas que publiqué en el Blog de Santiago Gonzalez en el desenlace actual del Procés.

INTERPRETACIÓN EXPRESS
 27/10/17

Seguro que entre Vds. hay interpretaciones más solventes y acertadas que expliquen la fulminante apuesta por las elecciones express. Por muy mala que sea mi conjetura creo que debo exponerla por si ayuda a otras interpretaciones mejores. Dejo de lado la posibilidad de que tal alternativa sea debida a una inspiración profética, pues, aunque lo fuera, quedaría por saber cual es la visión que se le aparece. Dudo mucho que lo haga convencido, como creo que ilusamente lo hace Rivera, de que los independentistas vayan a ser derrotados y todo se enderece de golpe y sin trauma por el buen camino. No es fácil que Rajoy se engañe tan groseramente. Tampoco cuadra con Rajoy que se la juegue a cara y cruz y ya está, aunque vayan Vds, a saber, habrá malpensados que crean que se quiere quitar el muerto cuanto antes. Es obvio que viene inducido, y algunos malpensados creerán que está más bien abducido, por Sanchez/Iceta. Como estos no dan puntadas sin hilo y canta hasta en cualquier Cartuja, pretenden que las elecciones sancionen con toda solemnidad la reforma de la Constitución hasta la cocina si hiciera falta, o sea al gusto del separatista más acreditado. Parece indudable que la forma displicente de entender la política que tiene don Mariano y la extrema debilidad en la que lo ha puesto la corrupción y la podemización de la sociedadd le han llevado a dejar que el Procés llegue hasta el fin y a ponerse en manos de Sanchez/Iceta para salvar los muebles. El pavor que siente Rajoy a la movilización de las turbas puede ser definitivo para que se agarre a esta sociedad.
Puesto que hay que poner el foco en las intenciones del dúo socialista, aquí empiezan mis dudas. ¿Apuestan los Schz/IZ a que antes de las elecciones podrán cerrar un pacto suficiente con los separatistas? ¿pedirían a cambio que las turbas y “los mozos” se comporten dentro de lo que cabe? ¿darían garantías de impunidad a los cabecillas? O incluso ¿Han dado el paso porque estas condiciones ya están acordadas en lo fundamental o en vías de hacerlo? ¿Se trata en suma de una apuesta o de un guión ya en marcha?
Puede ser esto, pero en cualquier caso no parece lógico que Rajoy se tire a ciegas a la piscina, si además de inducido no viese factible alguna vía de este tipo. Máxime cuando por lo que a la Unión Europea se refiere esa lo más lógico que le aconsejen que sólo juegue a seguro.
He dado por supuesto, no creo que muy temerariamente, que Rajoy se ha convertido en vocero de la pareja Schz/IZ. Si viviéramos en un mundo perfecto, transparente y noble, Rajoy debiera haberles dejado el gobierno o en su caso la portavocía. Los españoles sabríamos sin duda quien nos conduce de verdad, sea a la salvación o al precipicio. Por mi parte les confieso que estaría más tranquilo si Rajoy hubiera delegado la responsabilidad de gobernarnos en Macrón, en lugar de en Schz. e Iceta. Ojalá se le hubiera ocurrido a alguno de sus consejeros.

ELECCIONES EXPRESS
21/10/17

Según parece los partidos constitucionalistas coinciden en que unas elecciones express en Cataluña serían balsámicas. Para ello prevén una previa restitución express de la legalidad, milagro tal que invita a preocuparse por el qué significa para ellos restituir la legalidad. Creo que hay una coincidencia de fondo, al menos entre don Mariano y don Pedrito: que unas elecciones express lavarían la culpa de haber tenido que aplicar el 155 y abriría la esperanza del perdón de los nacionalistas y los podemitas. Suponen así que las elecciones express serán la palanca para restituir la legalidad, más que la consecuencia de su restitución (en cuyo caso las elecciones no podrían ser tan express).
Más allá de esta coincidencia las expectativas son bien opuestas. Don Mariano, el resignado, espera regresar con esas elecciones al Paraíso de la componenda anterior al Procés. Don Pedrito, el saltimbanqui, espera reflotar el horizonte del Gobierno Picapiedra/nacionalistas y de paso poner en marcha la fórmula Iceta (consistente como es notorio en el reconocimiento de Cataluña como Nación y en el tránsito a un referéndum de autodeterminación sancionado legalmente). Don Albert, el despistado, cree que de esta manera los independentistas pasarían a la oposición de un Gobierno catalán leal. Otra cosa sería, claro está, unas elecciones generales express, pero...Achaco este despiste de Don Albert a la inercia de tener la necesidad de quedar bien y simpático, unido a lo mucho que tira la buena voluntad. En el fondo a todos les escuece el ansia de que la pesadilla acabe como sea, imaginando que no están ante una insurrección, sino ante una turbulencia, una rareza tal que se agotará sola. Pero a los nacionalistas no les importa hacer tiempo siempre y cuando puedan echar órdago tras órdago con total impunidad y con total garantía de que, si no alcanzan la meta con alguno de ellos, estarán más cerca. Aunque se tenga menos fuerza es cierto eso de que la fe mueve montañas y el sentimiento de culpa sólo aguas residuales.

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EUFEMISMOS IDEALISTAS
19/10/17

 
“Por eso no podemos demonizar a ese 40% de catalanes que quieren asegurar su permanencia como pueblo histórico. España debe ayudarles frente a las novedades que la Historia trae consigo. Cataluña alberga la existencia de dos pueblos no suficientemente fusionados, consecuencia de la emigración masiva bajo el franquismo y de la segunda globalización. Por eso, el proceso encierra un dramatismo de fondo, suavizado por la indiferencia de las poblaciones emigrantes, que hasta ahora no han causado problemas de convivencia por su propia invisibilidad subalterna. Pero cuanto más visible se ha hecho la comunidad orgánica, más insoportable ha resultado la anomalía de dicha invisibilidad, como lo demostraron las manifestaciones del 7 y del 8 de octubre. Aquí reside la diferencia entre ese 40% del referéndum del 1-O y el 80% de los que quieren una consulta en forma, que ahora bloquean los independentistas”. (J.L: Villacañas el Mundo)

No es ocioso criticar ciertas ideas o distracciones mentales muy comunes en ciertos medios y por cierto muy intelectualizados y cultivados. Aquí sólo improviso algunos apuntes, pero merecía un mayor tratamiento.

Del texto del Catedrático de Filosofía del señor Villacañas me quedo con la denominación de “su propia invisibilidad interna” al estado de sometimiento, moral, ideológico y político en que ha estado y sobrevive más de la mitad de la población catalana. El milagro es que no se haya llegado hasta la adhesión masiva al separatismo, dado lo fácil que el Estado y la clase política se lo ha puesto a las élites separatistas. Supongo que a pesar de todo y en medio de la inmensa confusión a que están sometidos ha resistido el elemental instinto de pertenencia en su forma más primaria. Y no debiera hacer caso omiso a que si la “posverdad” se exagera porque no es capaz de concretarse la independencia, por ahora, ha destrozado la mínima oposición “orgánica” y campea a sus anchas con toda libertad e impunidad.
Denomina “pueblo histórico” a la denominación que se otorga un movimiento nacionalista, sin duda que históricamente constante, que no puede tener otra vocación y razón de ser que la hostilidad a España, pues de desaparecer este nudo vertebrador pasaría a mejor vida irremisiblemente. Este salto dialéctico en el vacío no se aviene con la indudable finura argumental de este emniente experto en la filosofía idealista y romántica. Por último en su párrafo final da a entender que no hemos hecho lo suficiente para contentarlos, es decir no ha desaparecido España o no se ha disuelto. Llama además a no “demonizar”. ¿Es demonizar sostener que Cataluña forma parte de España y ue los separatistas están equivocados sobre su pretensión de que no lo ha sido y no lo es? ¿Tampoco quienes defienden la idea de España pueden defender esa idea sin ser tachados de “demonizadores”?
Es encantador que concluya pidiendo el respeto a las instituciones catalanas y a sus necesidades de autogobierno. ¿En qué mundo ha vivido este Sr.? ¿consiste el idealismo en vivir en las nubes? No, claro.


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DEMOCRACIA SIN PATRIOTISMO
 16/10/17

Sé que suena a patético y farfolla, y a muchos les suena a facha, pero sino lo digo reviento. Estamos empezando a tomar nota de las consecuencias nefastas del ensayo de una DEMOCRACIA SIN PATRIOTISMO que padecemos desde décadas, una democracia con el patriotismo en sordina y en el sotano de la vergüenza. Sobre todo la consecuencia inmediata con la insurrección en Cataluña.
Si Muñoz Molina tuviera la mínima sensibilidad para ver lo que tiene ante las narices no se sorprendería tanto de la deprimente imagen que sigue teniendo España entre los círculos “ilustrados” por los que se mueve. Es la imagen duplicada de la que impera en España, la de la equivalencia entre España, patria y franquismo. La imagen con la que la izquierda ha hecho el negocio que le ha dado la supremacía ideología apabullante y las llaves de la democracia, aunque ahora empieza a volverse en su contra. Hemos admitido como natural una monstruosidad, entre otras, que no se puede ser de izquierdas y patriota a la vez. Si en el mundo ya primaba la imagen de España a la medida de la leyenda negra y panderetera, de España no son han oído más que vítores y aplausos a tamaña aberración. Pero sobre todo los vítores de los que mandan en la opinión.

A ver si quienes tienen parecida “sensibilidad” se atreven a encarar una preguntita bien simple: en Chile, Francia, Italia, Alemania, Polonia...etc, cuando cayeron Pinochet, Petain, Mussolini, Hitler, Jaruzelsky...etc a nadie pasó por la cabeza, de izquierdas o derechas, que la nación fueran tales personajes y sus regímenes. Se reivindicó la nación contra tales personajes .¿Es casual que en España no se haya hecho sino que se hizo de un personaje como estos la representación genuina de la nación? ¿es normal que así haya sido y haya tenido tanto predicamento en lo que los cursis llaman el “imaginario colectivo”?


A LA ESPERA 
15/10/17

A lo que parece en este turbio compás de espera todo se mueve dentro de coordenadas elementales:

-La aceptación por el “nuevo” ejecutivo, ya el Dúo Mágico de Don Mariano y Don Pedrito, de que el orden constitucional es inviable en Cataluña y de que se trata de salvar primero las muebles, impedir la independencia, y de encontrar una vía de salida para un nuevo status con los independentistas de toda la vida . Esto no lo pueden decir a los españoles.

-El reconocimiento de los separatistas de toda la vida de que el nacionalismo ha llegado al máximo de su poder pero que no puede traducir directamente, por el momento, su dominio omnímodo sobre Cataluña en independencia pura y dura. Esto tampoco lo pueden decir a los suyos.

-La imposibilidad de que las huestes separatistas se retiren y sustraigan a la confrontación sin una satisfacción suficiente, cuanto menos la satisfacción de haberlo intentado y de haber sido capaces de llegar al sacrificio extremo.

-La emergencia, todavía incipiente, aunque expresa y contante, del patriotismo después de treinta años de progresiva desnacionalización de la sociedad civil, movimiento que rebasa el interés del nuevo ejecutivo, es decir a restituir la justicia y el honor, y que llegado el caso puede hacerse incompatible.

Se deduce fácilmente que todo empuja hacia un horizonte de negociación, siempre y cuando:

-El Dúo Mágico controle y neutralice lo más posible la ola patriótica, ofreciendo algún signo de que el golpe se ha paralizado y que más vale una mala paz que una buena zapatiesta, siempre y cuando esa paz sea duradera.
-Los separatistas de toda la vida convenzan con ciertas satisfacciones pactadas a las masas rebeldes de que esto no supone el fin de la posibilidad de la independencia, sino su preámbulo.

Se abre así un juego de espejos en el que en principio hay una coincidencia fundamental:

-por parte golpista la rebelión no puede llegar al punto de hacer imposible la negociación “definitiva”, es decir la de un nuevo “por ahora”, pero sí hasta un punto suficiente que el ejecutivo tenga que ofrecer todas la garantías previas de que la negociación versará sobre la soberanía.
-por parte del ejecutivo dual que la restitución de la ley no imposibilite negociar un nuevo status quo, pero que esta restitución no sea tan light que sólo quepa como salida algo así como una “soberanía partida y compartida” de igual a igual.

También se hacen más tormentosas las dudas de fondo:

-¿Cree don Pedrito en la plurinacionalidad como un mal necesario o como un bien supremo por el que vale la pena sacrificarse? ¿cree que eso reportará más unidad o cree que eso no es lo más importante?
-¿Piensa Don Mariano que no hay más remedio que ir de la mano del PSOE, de Iceta y de los separatistas “moderados” hasta donde sea y que ese es el único proyecto de equilibrio y estabilidad posible para España?.

Por supuesto todo está inmensamente fluido, a estas coordenadas le sobrepasan muchas incertidumbres y sobre todo pueden empezar a pesar más las convicciones que los cálculos y estrategias.

A la vista de todo debiera reconsiderarse eso de que, según Andreoti dixit y avala Carlin, en España “falta Finezza”, porque, puestos a ello, somos capaces de las mas versallescas florituras.

A la espera, y enjugando penas, merodeo un poco bajo las cumbres supremacistas que nos contemplan.



jueves, 26 de octubre de 2017

JARSPERS Y LA REBELDÍA


Los revolucionarios y revolucionaristas occidentales se encuentran frente a algo insólito e inesperado: que existe la posibilidad de la revolución en España. Es lo de menos cuan grande sea esa posibilidad. Lo importante y casi increíble es que la posibilidad exista, cuando ni en la teoría política contemporánea posterior ni en las creencias que las sociedades se hacen de sí mismas, cabe tal absurdo, al menos desde Mayo del 68 y desde la caída del muro. Pues nada es por principio más incompatible con las sociedades del bienestar y con las democracias asentadas que han hecho la experiencia del totalitarismo nazi y comunista.
Dejando aparte las revoluciones históricas, no tienen los revolucionarios experiencias a las que agarrarse para orientarse. Lo más a mano es la desmembración de Yugoslavia, la revolución bolivariana y hasta cubana.. incluso las primaveras árabes. Todas tocan sólo de refilón y cada una ofrece sugerencias, pero ninguna tiene que ver con lo que puede ocurrir en una sociedad posmoderna del primer mundo y avanzada, pletórica de tradición histórica y al amparo de la Unión europea.

Pero la falta de referencias también estimula la imaginación y sobre todo la fantasía. No se sabe con cuantas fuerzas se cuenta una vez abierta la espita, pero basta que la oportunidad exista para tratar de aprovecharla. Es lo que tiene lo insólito de que oportunidad tan mágica exista. Los convocantes acaban creyendo en la magia.

Se explica así que P. Iglesias asuma el riesgo extremo para su interés yendo de la mano de los separatistas, con desprecio de la lógica y del cálculo más elemental. Que prefiera calcular y manipular a partir de la oportunidad, no sobre cuanta oportunidad se le presenta. Su interés le aconseja cultivar la posibilidad de un Gobierno Picapiedra y de nacionalistas, devorar y digerir al PSOE como una boa, abrir un proceso constituyente para “reformar, es decir derrumbar,el régimen del 78...etc

Con mucho más motivo actúan los nazicomunistas catalanes. “¡Ahora o nunca!”...aunque ya cuentan con que los “¡Ahora o nunca!” se pueden repetir hasta que por fin suene la flauta. Es lo original de los revolucionarios posmodernos, una vez que la han cogido el gusto a la vida en Soviet y en Comité. En el fondo de su alma cuentan con que pueden vivir así y hacer lo que sea con total impunidad, pero se entusiasman creyéndose héroes ante el recibimiento que tienen mediáticamente.

Para momentos como este no sobra esta reflexión sobre el fanático culto a la revolución, de K. Jarspers, a mi modo de ver el pensador que, con posterioridad a la II Guerra mundial, más en serio y con más profundidad se ha tomado el significado de la política en nuestro mundo.

“Todas las formas de rebelión comenzaron con una verdad. Por eso todas ellas parecieron alzarse contra una misma cosa aparentemente fácil de concretar, la mentira y la injusticia, y contra la vida engañada en su conjunto. Pero sucedió que todas estas revoluciones, por su parte se ahogaron espiritualmente en la vorágine de nuestro tiempo y en los más banales engaños. Y la cuestión de la verdad o de la mentira quedó desplazada y sustituida por la violencia.

La nota predominante en la actitud de los revolucionarios fue el simple placer de la “oposición”, el placer de la demolición como tal, de la destrucción de la tradición, del orden, de los principios, la agresividad en sí y la desfachatez de la propia confesión de los desmanes de palabra y de obra. El placer del “nosotros” en la comunidad de lo insustancial engendró de la nada la iliberalidad, la intolerancia del no. Todo debe exterminarse excepto este “no” mismo. <el entrecomillado es mío>

Cuando la revolución se convierte en principio de vida y se tiene por lo auténticamente verdadero y libre, el hombre cae en un estado de ánimo sin “existencia”, y se sume en la cólera convertida en costumbre. En esta atmósfera es donde actúan los fríos y calculadores manipuladores y sedientos de poder por medio del terror. La indignación, <subrayo> primeramente emocional y libre, la utilizan aquéllos como un medio provocado por ellos allí donde la necesitan, y la sofocan donde las ocasiona dificultades.” (K. Jarspers. La fe filosófica ante la revelación. 1962)

sábado, 14 de octubre de 2017

LA CHAPUZA SUPREMACISTA




Se ha tenido que producir la estampida del sanedrín de la economía catalana para que se destape la indecencia moral y la chapuza económica en la que se sustenta el independentismo catalán, en completa contradicción con su actual, y ojala que sea pasajero, éxito político. La trayectoria histórica del nacionalismo catalán, y por supuesto el vasco, desafían las explicaciones al uso de la historia, el marxismo y el liberalismo. Ya el nacionalismo contemporáneo y en general movimientos como el islamismo es refractario a esos modelo explicativos dominantes, pero en este caso es todo un acertijo indescifrable. Que la realidad no despierte del sueño, que el disfrute de la gloria bien merece autoengañarse.

El mito que el nacionalismo ha conseguido inyectar en la sociedad catalana como droga en vena es el de la creación de la Holanda del Sur. Es un mito modesto en comparación con los grandes movimientos totalitarios de la historia, es también aparentemente inocuo, pero oculta consecuencias terribles y no menos totalitarias. No me refiero sólo a que sería el pistoletazo de salida de la disolución de Europa y de España. Lo sería de su suicidio colectivo.

Lo paradójico es que Cataluña debe su poder y prosperidad a su situación económica privilegiada dentro de España. Desde luego no puede ser Holanda, pero no por falta de poder y prosperidad sino porque no es Holanda ni necesita serlo. Se imaginan los nacionalistas que desembarazados de España adquirirían una prestancia internacional semejante a la que tiene el Barça de Messi. Pero para nada la estancia en España impide lograr lo que en teoría y en el mejor de los casos podría conseguir fuera de España. La incapacidad de apreciar la cobertura y las privilegiadas oportunidades que supone España para la prosperidad de la sociedad catalana no es consecuencia de una falta de información o una ceguera accidental, es la forma de engañarse para creerse superiores. Lo que es el Barça en el mundo, y es mucho, lo es a partir de la plataforma de la Liga española y su sempiterna disputa con el Madrid, cosa que no podría reemplazar, aunque se incorporase a cualquier otra Liga como la francesa.

Esto lo saben y comprenden perfectamente, pero los supremacistas no se atreven a reconocer que, a otras escalas, lo mismo sucedería en todo tipo de factores de la vida y de la actividad económica. El estropicio en el que se encontraría el Barça, excluido de la liga española, es el que tendría Cataluña privada del beneplácito de la sociedad española y apartada de la tensión competitiva con el centro que tanta vida le da a Cataluña.

La pasión de las élites catalanas, especialmente económicas, de tirar pedruscos sobre su tejado, desdice el tópico de su pragmatismo y mercantilismo económico a ultranza. Porque este pragmatismo se reduce a prácticas que bordan la picaresca, pero a costa de negar la realidad el vínculo inquebrantable entre la economía catalana y el conjunto de la española. Es un pragmatismo de pandereta sin ningún sentido práctico de fondo, tal como se exige y supone de los poderes elementales de cualquier sociedad moderna. Reniegan del compromiso moral con la sociedad española lo que no es óbice para creerse con derecho a exigir que la marcha global de España sea lo más beneficiosa posible para Cataluña.

Los buenos réditos de esta política no se han interpretado como una demostración de lo beneficiosa que resulta la inserción en la economía española y por ende europea. Se atribuyen a su astucia y a la candidez de los españoles. Tanto éxito ha recalentado el complejo de superioridad y de impunidad, hasta llegar a creerse que siempre se contará con la atención del mercado español y que podrá presumir por el mundo como si fueran un Messi mercantil.

Contra toda evidencia creen que tendrán las dos cosas, sin más problema, con solo desembarazarse políticamente y afectivamente de España. La incapacidad de asumir que el poder de Cataluña es proporcional al beneficio que Cataluña recibe por pertenecer a España, es la consecuencia de un mal entendido complejo de superioridad. Complejo que se extrema sin límite en la medida que constituye el principal factor cohesionador del nacionalismo catalán. Con lo que el interés práctico que liga Cataluña con el resto de España no se puede asumir con todas sus consecuencias sin desmoronarse esa base de cohesión.

Por eso la evidencia de que la sociedad española está bien encaminada en la senda del progreso y la modernidad, como Holanda o cualquier otra, no anima al seny, más bien a la rauxa. Se atribuye a que tal progreso se hace a costa de Cataluña, haciendo parecer que las contradicciones y tensiones normales son agravios estructurales insolubles e inadmisibles. Ya no sería Cataluña un oasis en el desierto medievalizante de la España de Zuloaga, sino un noble mastín al que le chupan la sangre las sanguijuelas mesetarias. Nada resulta así más inadmisible que  la idea de que se puede progresar juntos y  que esa es la mejor forma de tener las mayores oportunidades posibles.

Por eso cuando España en los setenta parecía modernizarse el supremacismo andaba agazapado, temeroso de que los inmigrantes andaluces, gallegos y murcianos disolvieran la identidad catalana en la española. Agazapado pero dedicando todas sus energías a “construir nación”. Cuando ya la modernización, con todas sus contradicciones, del conjunto de la sociedad española es una evidencia, y el complejo de superioridad carece de razón alguna que lo sostenga, el supremacismo sólo se puede conservar entrando en la senda de la locura.

Quien ha fundado su identidad y diferencia en la superioridad no puede reaccionar de otra manera que convenciéndose de la inferioridad e incompetencia de su presunto contrario, así como de la persecución que sufre por este. Y tiene que seguir haciéndolo dispuesto a comerse los pedruscos que está lanzando sobre su propia cabeza. Al final no van a tener más motivación que la de esos chavistas que aun pasando necesidad y pobreza se alegraban de que su empresario lo fuera a pasar mal de verdad. Pero en el caso catalán el mito postrero de que España lo va a pasar peor que la misma Cataluña, de que los “miserables” de España no van a poder seguir “chupando” de la generosa Cataluña, va a dejar paso a la evidencia de que los vampiros son sólo paisanos, los peores paisanos, y de toda la vida. Al menos que esto se haga evidente es un peligro provocado por los cabecillas del Procés y que no van a tener más remedio que afrontar.



sábado, 7 de octubre de 2017

EL FARAÓN ANTE EL ABISMO


Nada se puede comprender si no se tiene en cuenta el pavor cerval del que es presa no sólo Rajoy sino todo el P.P. Pavoro a que cualquier paso hacia adelante provocará tal castigo de las izquierdas picapiedra, que los puede abocar a la desaparición. La impugnación de la vicepresidenta, no por inacción sino por “sobreactuación”, es un ejemplo. La derecha se siente rehén de los Picapiedra, pero no por su debilidad parlamentaria, sino como consecuencia de asumir su derrota ideológica ante la opinión pública. El miedo al reproche de que pretenden desviar la atención de la corrupción es un motivo nada baladí de que el PP no ha hecho nada para detener el Procés. A nada se atreven sino van de la mano de Sanchez, ...mientras éste sólo espera el momento de dar “su golpe”.

Bien preocupante es que, por todas las señales, o la falta de señales, nada se mueva en el organismo del PP. Parecen haber asumido que ante la población son un partido corrupto y que esa imagen, sea verdadera o falsa importa poco, ya es una losa inconmovible. Así sólo pueden actuar a escondidas, sin nada que defender y sólo para defenderSE. Carecieron de reflejos, de claridad y de valor para depurarse ante la opinión pública y cerraron filas tras el principio de autoridad, como si descabalgar a Rajoy fuera a dar por bueno que son por naturaleza corruptos. La única gran habilidad de su líder ha sido manejar ese complejo y trasladarlo a su base social haciendo de SU miedo a la izquierda su principal baza electoral y propagandística. Es decir transformando su miedo ante la opinión pública en miedo de su opinión pública a la reedición del frente popular.

Pero aun es peor que se da carroña a la campaña picapedrera y separatista de que toda la culpa la tiene Rajoy. Porque ya la gente no va a discriminar entre la imputación picapedrera,( de que es culpable también de lo que pasa en Cataluña por “no dialogar” y no ofrecer lo que ellos denominan “soluciones políticas” , es decir reconocimiento del derecho de autodeterminación), y la imputación lógica de su inacción culpable. Los PPeros deben soñar que dos imputaciones antagónicas se anulan entre sí. Tal como en matemáticas uno menos uno es igual a cero. Vamos que guste o no a la gente, España sólo tiene al PP. Por eso que sólo se atreva a dar sopapos y collejas a Rivera a la menor ocasión.

Lo único que parece mover al PP es el instinto de supervivencia. Instinto que lo lleva a una loca huida hacia donde sea, para esconderse de rincón en rincón y de madriguera en madriguera. Únicamente cuentan con la esperanza de la división entre los picapiedra y entre los separatistas. En este caso la angustiosa espera de que el suflé de la sedición se desinfle por sus propias contradicciones.

Pero sin comerlo ni beberlo la inacción del PP ofrece razones a la izquierda picapedrera para actuar y echarlo. No ocurriría así si por ejemplo cumpliese con su deber ¿se atrevería llegados a este punto Sanchez a oponerse abiertamente a la aplicación del 155, por mucho que no lo apoye? Pero sin atreverse a ello y promoviendo hasta el final la desesperanza ¿no se predispone a la población a agarrarse a lo que sea que parezca que es algo? ¿no se justifica que vengan otros a “hacer algo”? Incluso podemos llegar al caso de que Sanchez se canse de esperar a que Rajoy “dialogue” con los golpistas para dar el paso.

Lo esperpéntico es que en un momento en que la mayoría de la opinión pública, espoleada por el discurso real y por las vergonzosas imágenes de humillación a que están sometidas la Policía y G.C., deja atrás los asuntos cotidianos, entre ellos la rabia contra corrupción, y empieza a atender a lo que hay que atender, la derecha oficial siga con su cálculo de supervivencia y también sea incapaz de liberarse de su pavor patológico. Vease Maillo o Perez de Vigo. Han creado unos mecanismos de autodefensa tan sofisticados como los de los faraones para proteger sus tesoros en su sepulcro. El faraón se ha de llevar con él a la tumba a toda su servidumbre y fieles.

Sin embargo ante el abismo, ya la inacción total tiene poco recorrido. A Rajoy se le presentan dos alternativas. O suspender la autonomía y encarcelar a los cabecillas del golpe o promover “el diálogo”, a la desesperada y con los Picapiedra a la espera. Lo curioso, lo patológico, es que es más propenso a creer que hay más posibilidades de que lo primero lo lleve a la tumba que lo segundo. Veremos.

jueves, 5 de octubre de 2017

UN VALIENTE ANTE UNA PARTIDA DE "VALIENTES"


Pobres conjeturas a propósito de lo que nos hace pasar lo que está siendo la Qataronia 

El discursazo fue doblemente real. Por quien lo dio y por asumir sin ambages la realidad, incluyendo el monarca su propia realidad y lo que se juega. Desde luego pretendió animar a la población desamparada e instar al gobierno a cumplir con su deber. Pero no es muy aventurado conjeturar que además pretendía desmontar lo que parece ser el plan gestado en los lares de Roures.Que de inicial entelequia debe estarse pasando de castaño oscuro. 

Como es sabido dicho (presunto) plan pretendería un gobierno picapiedra gestor de un referendum legal, o cuantos hicieran falta, se supone que a cambio de que los sediciosos dieran una tregua y pasasen a la espera. Había que contar con el otro picapredero, Sanchez. Por lo que parece este comparte la intención, pero ya no se atreve a descabalgar a Rajoy con una moción de censura. Sería su ruina. 

Pero la misteriosa actitud de Rajoy ante el golpe daría esperanzas de que este se avenga al “dialogo” y lleve a cabo la ingrata faena de consagrar un referéndum y el fin de la soberanía nacional. Después los Picapiedra de gobernantes podrán gestionar “a su pesar” algo tan ingrato. Que ya tuvo que gestionar De Gaulle, no menos a su pesar,la independencia de Argelia y no salió mal del todo. Claro con la pequeña diferencia de que Cataluña forma parte de España desde siempre que España es España y Argelia era una colonia.

Pues desde luego, bien mirado, como hay que mirarlo, Rajoy es sobre todo un misterio. Uno pensaba que lo era por el contraste que ofrece en estos lares, pero lo sería en cualquier parte del mundo. Sus designios son inescrutables e incluso es inescrutable si tiene designios. Podría ser un genio inconmensurable de beneficios tan inmensos para la historia de España, como Buda los tuvo para la historia de Oriente. Podría por el contrario, estar más próximo a los anélidos rastreros, convencido que lo mejor que ofrece el mundo está por debajo de la tierra y así acabará tragado por la tierra sin oficio ni beneficio. La opinión está dividida pues el personaje anima a que se mueva entre estos extremos.
Uno cree más bien que es un providencialista de los tiempos ilustrados, que ya es complicado. Que para él lo único cierto, más todavía en tiempos de mudanzas, es el expediente del momento que hay sobre la mesa, y que al final las aguas por muy desbocadas que esté siempre vuelven a su cauce. Que no hay que ilustrarse mucho, por eso es un ilustrado peculiar, porque la ilustración distrae de la atención al expediente. Y si lo más importante es al fin lo que nace de nuestras entrañas, para Rajoy “lo de Cataluña” debe ser otro expediente aunque un poco raro, qué se le va a hacer.

En cualquier caso y con toda coherencia, nada parece creer más profundamente que el suflé se ha de desinflar o explotar por si sólo y que intentar pincharlo lo fortalece y solidifica. Sabedor de que de hacer algo puede jugársela no esta dispuesto a hacer nada sin los socialistas. No vale la pena insistir en este punto lo decisivo que es su fidelidad a la conciencia de debilidad moral, en lo que a política se refiere, con la que la derecha está encadenada a la voluntad de las izquierdas en general.

Pero este silencio anima y paraliza a la vez al Picapiedra bis. Tal vez lo esté desesperando. Pues si Rajoy no activa la defensa del Estado de derecho, tendrá que “dialogar”, pensará Sanchez. Pero no pasa ni lo uno ni lo otro. Igual, podría temerse Sanchez, el mágico Rajoy juega a que el desmoronamiento de la dignidad y la física del Estado en Cataluña y los desmanes independentistas alarmen tanto a la población que no tenga más remedio que avenirse a dejarle hacer algo y respaldarlo.

Con esto ya cabe descartar otra variante. Si Rajoy pensaba que sería preferible dejar el tren en marcha y desbocado, aun proclamada la independencia, o no evitándola, para que se estrelle ante el muro de la U.E. , de Macrón y Merkel, es indudable que a estas alturas tanta sangre fría sería el suicidio definitivo. Aquí es claro que los Picapiedra tendrían un motivo suficiente para echarlo, con el fin de “dialogar” para salir del atolladero. Con la consecuencia “no querida” de que España pase a ser una curiosidad histórica, eso sí de las más simpáticas y coloristas, con su leyenda negra incluida ahora actualizada y catalanizada.

Nada debe dar más ánimos a los Picapiedra que lo que parecen pinitos, (¿sólo pinitos?) de la mediación eclesial vaticana. Podemos consumar a una versión secular y posmoderna del “credo quia absurdum” de Tertuliano (por si se necesitara una aclaración, que no creo, era un padre de la iglesia del II/III de nuestra era, no precisamente lo que su nombre indica): la defensa de la Iglesia en nombre del más furioso anticlericalismo; la Iglesia amparando a los anticlericales, y amparfándose en ellos, como si fueran sus verdaderos hijos.

Así Rajoy no se mueve sino le da la mano Sanchez; Picapiedra bis no da el paso diseñado si Rajoy no “dialoga”. Parece una partida de “valientes” que se dirigen al precipicio. En estas la “intromisión” real debe haber sido vista como la entrada del elefante en la cacharrería. Al respecto, en la Generalitat aullidos“¿Pero qué pasa en Madrit?”, “¿se “dialoga” o qué?”

De toda esta turbulencia sólo queda claro y salvo el honor del monarca. Veremos si de la ciudadanía española. Por ahora la influencia inmediata en incierta, el valor histórico seguro. Estamos ante la paradoja de que si la Monarquía cae lo hará con honor y si llega la República en estas circunstancias lo hará con infamia y vergüenza. Al menos P.I., el Picapiedra primero, ya no puede aspirar a proclamar su República como si esto fuera a ser la salvación de la patria, más bien lo contrario. Y no lo digo porque uno modestamente sea más monárquico que republicano, no es eso lo que ahora importa.